Jueves 24 Julio 2014

 
   
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Teoría de la evolución

Capítulo 3. La problemática de la evolución del hombre.

Observaciones desde la antropología filosófica y la ciencia.

¿Que es el hombre?, reflexionaba el famoso rey David,rey de Israel, seguramente en algún momento de soledad en que se ponía a mirar el cielo y no podía evitar ponerse a pensar.

Sin duda,la naturaleza ejerece un atractivo y un especial interés al ser humano. Es muy dificil escapar a la invitación que ella nos tiende a soñar,reflexionar e inquirir en los porqués de las cosas.

No creo que el rey David haya sido un soñador, no me lo imagino asi.

Tampoco creo que seamos simplemente idealistas por el mero hecho de preguntarnos las razones de la creación, los misterios de la naturaleza.

“Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, La luna y las estrellas que tú formaste, Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, Y el hijo del hombre, para que lo visites? “(Sal. 8:4-5)

¿Acaso el apostol Pablo no nos dice que el hombre no tiene excusas para no creer en Dios luego de reflexionar y observar la hermosura de la creación? No ees esto una invitación a examinar la hermosura de la creacion,para glorificar a Dios

Berkhof, conocido teologo protestante ,nos dice que "El hombre no es solamente corona de la creación, sino también el objeto del cuidado especial de Dios."

No siendo la Biblia un texto de ciencia, vano sería intentar descubrir en sus páginas una antropología, una biología o una sicología. La Biblia no da, pues, una definición del hombre, sino que lo caracteriza existencialmente a la luz de su relación con Dios.

La relación del hombre con Dios se hace evidente desde la creación misma del hombre, Gn 1 y 2 afirma que Dios creó al hombre del polvo de la tierra. Por consiguiente, como criatura, es parte de la creación. Sin embargo, el hombre no es dios, como han pretendido los diversos humanismos. Está limitado en su poder (Mt 19.26; Jn 3.27; Ro 6.19), en su sabiduría (1 Co 1.25; 2.13; 3.18-20) y en su libertad (Ro 7.14-24) y es un ser mortal (Gn 3.19; Ro 5-12; 1 Co 15.21).

Pertenece a la tierra (1 Co 15.47a) y está sujeto a las contingencias de los demás elementos de la creación. Es innegable su semejanza física con los animales e incluso en el libro de Génesis, se afirma que el hombre fue creado en un mismo día con ellos (1.25-27). Es íntima su dependencia de la tierra, y su mortalidad apunta a un destino común con las especies inferiores.

No obstante su íntima relación con la naturaleza y los seres inferiores, el hombre no es una bestia. La Biblia destaca su noble dignidad (Sal 8.5: "Le has hecho poco menor que los ángeles". El original dice: Elohim, es decir: los dioses o la divinidad). Dios lo creó a su imagen (Gn 1.27).

Asimismo, al hombre se le dio autoridad sobre la naturaleza (Gn 1.28; Sal 8.58) para dominarla según la voluntad del Creador (Stg 3.7). Ningún hombre, por tanto, es despreciable (Hch 10.28), pues es "linaje de Dios" (Hch 17.28), y Él ha hecho de una sola sangre todo el linaje de los hombres. Toda discriminación racial, social, sexual, cultural, atenta contra el propósito creador divino (Gal 3.28). En beneficio del hombre, criatura suprema de la creación, Dios ha legislado contra el crimen y el ultraje entre humanos (Éx 20.13), y ha establecido el amor como el vínculo de relación entre los hombres (Mt 7.12; 22.36-40; Ro 13.10). [0]

Robert Jastrow, astrónomo, dijo que “Cuando contemplo la naturaleza del hombre, la aparición de este ser extraordinario a partir de sustancias químicas disueltas en una charca de aguas templadas parece tan milagrosa como el relato bíblico de su origen.”

Thomas Henry Huxley, biólogo británico. dijo una vez “Estoy más convencido que nadie del profundo abismo que existe entre [...] el hombre y las bestias [...] porque sólo él posee el don del habla racional e inteligible [y] [...] que nos eleva muy por encima del nivel de nuestros humildes semejantes”.

Vemos lo que nos explica el Diccionario

hombre
(Del lat. homo, -inis).
1. m. Ser animado racional, varón o mujer.
2. m. varón ( ser humano del sexo masculino).
3. m. Varón que ha llegado a la edad adulta.
4. m. Grupo determinado del género humano. El hombre del Renacimiento El hombre europeo
5. m. Individuo que tiene las cualidades consideradas varoniles por excelencia, como el valor y la firmeza. ¡Ese sí que es un hombre!
Básicamente, estas son las más importantes definiciones que nos da el Diccionario [1]

El hecho de que el hombre se entienda a si mismo como creación de Dios o bien como un mono que ha tenido éxito, establecerá una clara diferencia con relación a hechos reales. También en ambos casos se oirán muy distintos tipos de mandatos dentro de uno mismo. A.Gehlen.

El hombre es un ser libre. Tiene el poder de determinación propia. Puede influírsele, pero no forzársele… Mira hacia delante y se mueve deliberadamente en la dirección que él elige para seguir. [2]

¿Cómo creó Dios al hombre?

La respuesta que se da a esta pregunta el Catecismo Menor de las iglesias presbiteriana es como sigue: "Dios creó al hombre varón y hembra, a imagen suya en cuanto a conocimiento, justicia y santidad, con dominio sobre las creaturas.

La Confesión de Fe de Westminster formula en forma algo más explícita un aspecto que está implícito en el Catecismo Menor cuando dice que Dios creó al hombre "con alma racional e inmortal."

No cabe duda de que la Biblia habla de dos principios o sustancias distintas en el hombre como el cuerpo y el alma.

Esto aparece con toda claridad en el primer libro de la Biblia, en el que, al relatar la creación del hombre, se dice: "Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su mal aliento de vida y fue el hombre un ser viviente. "

Pero esta idea forma parte tan íntima de toda Biblia que citar pasajes concretos para demostrarlo parecería casi superfluo. Cuando Jesús distingue entre alma y cuerpo con las solemnes palabras, "Y no temáis a los que matan el cuerpo mas el alma no pueden matar; temed más bien aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno," no hace más que expresar en forma explícita lo que en realidad constituye parte esencial de toda la enseñanza de la Palabra de Dios. [3]

"El desarrollo de la forma de los organismos vivos sigue desafiando a la investigación biológica. El concepto de información biológica codificada en el programa genético que controla ese desarrollo constituye una parte principal de la metáfora semiótica en biología.

El carácter teleonómico de los sistemas vivos sigue enfrentado las concepciones dominantes en biología. No bastaron las veces en que las explicaciones vitalista y finalista fueron derrotadas con energía en la evolución de la biología experimental para que desaparecieran del todo, incluso entre biólogos profesionales. Más bien reaparecen bajo nuevas formas en cada generación. En la historia de la ciencia que ya lleva siglos, pocas veces, si alguna, este tipo de controversia acabó con el triunfo inequívoco de uno de los bandos. Sin embargo, en las primeras décadas posteriores a la síntesis neo-darwinista de 1940, la mayoría de los biólogos consideraba esta cuestión definitivamente resuelta.

El carácter predeterminado de los organismos vivos se vio como una consecuencia necesaria de la evolución explicada por el mecanismo de la selección natural que favorece la dispersión de mutaciones causal y gradualmente adaptadas a las poblaciones. Sin embargo, aquel provisorio cese del fuego, terminó en 1970 con una severa crítica desarrollada en áreas que van desde la paleontología a la embriología y a la biología molecular, exitosas promotoras de un renovado debate teórico sobre el papel de la selección natural en la evolución y, así, sobre el carácter gradual y adaptable de este proceso (Gould 1982, 1985, Vrba y Eldredge, 1984, Webster y Goodwin 1982, Goodwin 1984, L'ovtrup 1987, Ho y Saunders 1979, Dover 1982). "[4]

"Los evolucionistas intentaron e intentan engañar a la gente de distintas maneras. Por ejemplo, hace muchos años que dicen, como parte de la fábula de la transición de reptil a ave, que el Arqueoptérix es una evidencia de ello. Afirman que éste –con una antigüedad de 150 millones de años– poseía algunos rasgos de reptil y por lo tanto era un “eslabón perdido” entre los reptiles y las aves. Sin embargo, todos los recientes estudios científicos que exhiben que era un ave voladora, invalidan esos supuestos. Por otra parte, los dinosaurios terópodos –llamados antecesores de las aves– son mucho más jóvenes que el Arqueoptérix. Es otra realidad que los evolucionistas intentan pasar por alto." [5]

"A lo largo del siglo XIX, diversas teorías postularon lo que muchos denominaron transmutación de unas especies en otras: según estos científicos, las especies no eran inmutables, sino que las similitudes entre unas y otras se debían a antecesores comunes.

Muy diversas versiones de estas ideas fueron apareciendo,en medio de un clima hostil que había, por aquel entonces, hacia esas teorías, utilizando un ejemplo: el de Robert Chambers y su Vestigios de la Historia Natural de la Creación.

Chambers era miembro de la Geological Society de Londres, y sus estudios de geología, junto con lo que había leído sobre la transmutación de especies, le habían llevado a la conclusión de que todo lo que hoy vemos era el resultado del cambio a partir de formas anteriores más primitivas: se trataba de una teoría evolutiva, pero no sólo biológica, sinocósmica.

Combinaba la teoría nebular de la formación del Sistema Solar con aspectos de geología, botánica, zoología…, y todo giraba alrededor del cambio hacia la perfección (que, dado el momento y lugar de la concepción de la teoría, era el hombre blanco europeo, pero bueno, ya se sabe, todos siempre somos los mejores).

Chambers

En 1844, Chambers publica sus teorías en un libro, Vestiges of the Natural History of Creation (Vestigios de la Historia otros como sospechoso, pero afortunadamente para él no fue descubierto. Sin embargo, date cuenta de lo terrible que es lo que estoy diciendo: fue un sospechoso, y trataba de descubrirse al culpable de haber escrito el libro.

Richard Owen

Una de las figuras más notables que se opusieron al libro de Chambers fue el obispo Samuel Wilberforce (sí, uno de los nombres del debate, pero a eso llegaremos luego). Sí, Wilberforce era sacerdote, pero una vez más, muchas de las ideas modernas sobre estos debates nos hacen pensar que se trató de ignorantes religiosos contra educados ateos y agnósticos, algo que no es cierto. Se trataba en este caso de una persona con una buena educación científica: de hecho, era miembro de la Royal Society y tomaba parte a menudo en discusiones y debates de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia (que, por cierto, sigue existiendo hoy). Además, el obispo Wilberforce era un orador excepcional, algo muy valorado en la Inglaterra de la época, en la que los debates públicos eran muy comunes. Wilberforce tenía armas oratorias muy eficaces, y era capaz de retorcer un argumento hasta convencer a la gente de su postura de maneras muy sinuosas: no en vano lo llamaban Soapy Sam (Sam el Jabonoso), en parte por su hábito de frotarse las manos mientras hablaba, y en parte por lo resbaloso que era al debatir. Benjamin Disraeli lo describió como“untuoso, oleaginoso, saponáceo”.

Darwin

En 1847, en un sermón ante una congregación de científicos (se trataba de una misa durante uno de los encuentros de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia), Wilberforce atacó ferozmente al libro de Chambers –sin saber, por supuesto, que se trataba de él–. Wilberforce utilizó argumentos racionales y emocionales para desacreditar las ideas de“Vestigios…” (que tenía, por cierto, agujeros bastante notables que el propio Darwin criticó en sus obras), y la gente quedó realmente impresionada por lo sólido y cortante de su discurso. Aunque no tenemos, por supuesto, una transcripción de su sermón, la impresión general parece haber sido que Wilberforce propinó un mazazo considerable a las teorías de la transmutación natural.

“Sam el Jabonoso”, Samuel Wilberforce (1805-1873).

T.H.Huxley, 1857

Desgraciadamente para él y quienes lo apoyaban, la cosa no había terminado ahí. Unos años después, en 1859, se publica Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida, de Charles Darwin. Las teorías de Darwin son de una solidez y contienen una cantidad de evidencias científicas que convierten al libro de Chambers en una broma, pero desde luego tienen cosas en común — como la idea de que el ser humano y los monos tienen ancestros comunes. Naturalmente, los altos estamentos de la Ciencia y la Iglesia inglesas atacan las teorías de Darwin sin dilación, y las facciones más liberales de ambas defienden la teoría apasionadamente. Darwin, que sufre de mala salud, no toma parte en discusiones ni debates, aunque lee con interés las críticas a su obra y los relatos de debates posteriores.

Uno de los críticos más feroces de “Sobre el origen…” es Richard Owen, eminente biólogo y paleontólogo (el creador del término dinosaurio). Owen escribe una crítica anónima en el Edinburgh Review en la que se opone de una manera realmente agresiva a las teorías de Darwin. No sólo eso — además, se pone en contacto con Wilberforce y lo azuza y lo informa para que éste escriba otra crítica negativa en el Quarterly Review, ya que los poderes de persuasión de Wilberforce superan con mucho a los del propio Owen. Según él, existen diferencias anatómicas tan evidentes entre, por ejemplo, el cerebro de un gorila y el de un hombre (pues el del gorila no tiene hipocampo, además de otras estructuras, y el del hombre sí) que es imposible aceptar que ambos tienen un ancestro común — el hombre es único y diferente de todos los animales. Wilberforce está, desde luego, de acuerdo con él. Por cierto, si sabes de anatomía y te has echado las manos a la cabeza porque el cerebro del gorila sí tiene hipocampo, espera unos cuantos párrafos

Darwin

Caricatura de Darwin como un mono, algo habitual en la época.

Charles Darwin, el “núcleo ausente” del debate (1809-1882).

Como puedes ver, la situación es hasta cierto punto simétrica: las dos “figuras pensantes” son Owen y Darwin, que representan las posturas encontradas de la ciencia de la época. Sin embargo, ni uno ni otro son grandes oradores, y ambos se convierten en mentores de sus paladines, Wilberforce y Huxley, que son quienes se enfrentan a la luz pública. Sin embargo, Owen (que era bastante más malévolo que Darwin) atacaría luego a Huxley directamente de varias maneras, y éste respondería expeditivamente. Pero no nos adelantemos a los acontecimientos.

El 28 de Junio de 1860 tanto Wilberforce como Huxley formaban parte de una reunión de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia en la que un autor, Charles Daubeny, leyó uno de sus artículos en los que se mencionaba la teoría de Darwin. Huxley, Owen y otros se enzarzaron en una breve discusión acerca de la evolución, pero la cosa quedó en agua de borrajas; Huxley decidió contestar a los argumentos de Owen por escrito con pruebas científicas, y se negó a seguir discutiendo. Sin emabrgo, el obispo Wilberforce –que parece no haber estado presente ese día– decidió dirigirse a los miembros de la Asociación dos días después, el sábado 30 de Junio, para explicar por qué la teoría de Darwin no se sostenía.

 

La sede del debate, el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford (wikipedia)

El “bulldog de Darwin”, Thomas Henry Huxley (1825-195).

Al principio parece que Huxley no tenía demasiadas ganas de entrar en un debate con Wilberforce, pero otros partidarios de Darwin lo convencieron. Uno de ellos fue, irónicamente, Robert Chambers, que todavía no había tenido lo que hay que tener para revelarse como el autor de “Vestigios…” pero al mismo tiempo azuzaba a otros para que defendieran públicamente la evolución. El caso es que, al final, Huxley accedió a salir a la palestra el sábado y discutir con Wilberforce, a pesar de la gran reputación de éste último: prácticamente todo el mundo esperaba un nuevo mazazo a la evolución como el que había propinado el obispo de Oxford trece años antes en su sermón contra la obra de Chambers.

Es difícil saber con exactitud lo que sucedió durante esos días, porque todo lo que conocemos es a través de los escritos posteriores de los participantes, y como te puedes imaginar no se trata de relatos imparciales. Sin embargo, parece ser que ambas partes eran conscientes de la importancia del debate del sábado: Owen se reunió con Wilberforce la noche anterior para aleccionarlo, y Huxley discutió con Joseph Dalton Hooker y otros allegados a Darwin cómo defender sus teorías.

Otros clérigos de la época, por el contrario, apoyan a Darwin. Charles Kingsley, por ejemplo, afirma que se trata de “una concepción igualmente noble de Dios”, al considerar que un Creador que pone en marcha el proceso evolutivo es tan aceptable para el Anglicanismo como uno que crea las especies tal y como son hoy. Otros sacerdotes, como Baden Powell, van incluso más allá: según ellos creer en milagros es una forma de ateísmo, pues suponen la ruptura de las leyes divinas, mientras que la evolución no lo hace. Como puedes ver, tanto dentro de la comunidad científica como de la religiosa –y ambas se encontraban íntimamente entrelazadas– la cosa despertaba pasiones.

Desgraciadamente, Darwin no podía defender sus ideas: además de su delicada salud, su temperamento no se prestaba a ello. Afortunadamente para él había otros que simpatizaban con sus teorías y sí tenían la salud y la disposición necesarias para convertirse en los “paladines de la evolución”.

El más famoso de ellos era el primer nombre del debate, el conocido como “bulldog de Darwin”: Thomas Henry Huxley. La vida y las ideas de Huxley son realmente interesantes y hablaremos más en profundidad de ellas en la serie, pero en lo que nos afecta hoy, se trataba de un individuo que combinaba varias cualidades que lo hacían el defensor perfecto de Darwin.

En primer lugar, se trataba de alguien con una gran formación científica, especialmente en anatomía y fisiología. En segundo lugar, era alguien muy cercano a Darwin y que estaba realmente convencido de que sus teorías eran la mejor explicación de lo que podemos observar (algo que no había sucedido con las de Chambers ni Lamarck, a las que Huxley se había opuesto ferozmente por falta de solidez).

Finalmente, se trataba de un orador inteligente y persuasivo, aunque no era considerado ni de lejos rival para Sam el Jabonoso, desde luego, y tenía la suficiente valentía como para mostrarse públicamente a favor de la teoría de Darwin (algo que Chambers nunca hubiera podido hacer).

Owen –quien, como he dicho antes, era bastante malicioso– hizo que el presidente de la sesión del sábado fuera John Stevens Henslow, antiguo mentor de Darwin (fue él quien le presentó al capitán del HMS Beagle en el que haría su famoso viaje), quien ahora se oponía a las ideas de “Sobre el origen…”. De ese modo parece que Owen pretendía que el golpe a Darwin y Huxley fuera aún más estrepitoso.

En cualquier caso, ambas partes se presentaron en el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford listos para el debate — curiosamente, el objetivo oficial de la reunión era escuchar la lectura del artículo de John William Draper “Sobre el desarrollo intelectual de Europa, considerado como referencia de las ideas del Sr. Darwin y otros de que la progresión de los organismos viene determinada por una ley” , pero todo el mundo sabía que cuando acabase la lectura se desenvainarían las espadas retóricas.

En efecto, parece ser que Draper hizo una lectura larga y aburrida de su artículo y, por fin, empezó la verdadera discusión. Tras breves intervenciones de figuras menos importantes, el reverendo Wilberforce tomó la palabra y bordó una de sus emotivas y jabonosas diatribas, cuidadosamente preparada con anterioridad. Por los relatos de los presentes, parece ser que se trató de un discurso eficaz pero que, al ser muy difícil descartar la teoría de Darwin con la misma facilidad que podía hacerse con otras menos sólidas empíricamente (como la de Chambers), se centraba en marear la perdiz, en acusaciones personales y en la lisa y llana manipulación de las emociones para tratar de llevarse el público a su lado sin argumentos racionales.

Al parecer, en el conato de debate entre Huxley y Owen de unos días antes, Huxley había afirmado algo del estilo de quelo importante eran la verdad y los hechos, y que para él no significaría nada personalmente conocer que uno de sus ancestros había sido, por ejemplo, un gorila. De manera que Wilberforce terminó su discurso el sábado haciendo una broma al respecto, para convertir a Huxley en objeto de burla (las bromas sobre los evolucionistas y los monos eran muy frecuentes entonces), haciendo una pregunta a Huxley que pasaría a la posteridad y que Wilberforce probablemente lamentaría más adelante: ¿Preferiría entonces el Sr. Huxley descender de un mono por parte de padre o por parte de madre?

La chanza fue probablemente no planeada, y algo torpe: francamente, impropia de un orador como Wilberforce.

La cuestión es que, en la época, muchos debates se ganaban o perdían, no por la solidez de los argumentos, sino por la habilidad de manipular las emociones del público a uno u otro lado, y parece que el obispo de Oxford no pudo evitar terminar su discurso con un intento de lograr precisamente eso.

Sin embargo, como digo, fue una torpeza, y Huxley lo sabía. Parece ser que, según Wilberforce soltaba su pregunta bromista y el público rompía en carcajadas, Huxley susurró a Benjamin Brodie (el Presidente de la Royal Society), que estaba sentado a su lado: “El Señor me lo acaba de poner en las manos”.

La respuesta de Huxley, aunque también es retórica y trata de crear emociones, es de una calidad muy superior, en este caso, a la del afamado orador Wilberforce. Lo mejor es que leas el relato de una de las personas que se encontraban allí, escrito menos de un mes tras su celebración.

Se trata de las palabras del zoólogo y ornitólogo Alfred Newton:

En la Sección de Historia Natural tuvimos otro apasionado debate darwiniano [...] Tras [largos preliminares] Henslow pidió a Huxley que expusiera sus ideas con más extensión, y esto hizo que hablase el obispo de Oxford [...] Refiriéndose a lo que Huxley había dicho dos días antes, sobre que al fin y al cabo no le importaría saber si descendía de un gorila o no, el obispo se mofó de él y le preguntó si tenía preferencia por descender de él por parte de padre o de madre.

Esto dio a Huxley la oportunidad de decir que antes preferiría ser familia de un simio que de un hombre como el propio obispo, que utilizaba tan vilmente sus habilidades oratorias para tratar de destruir, mediante una muestra de autoridad, una discusión libre sobre lo que era o no verdad, y le recordó que en lo que se refiere a las ciencias físicas la “autoridad” siempre había acabado siendo destronada por la investigación, como podía verse en los casos de la astronomía y la geología.

A continuación atacó los argumentos del obispo y mostró cómo no se correspondían con los hechos, y cómo el obispo no sabía nada de lo que había estado hablando. Mucha gente habló después [...] La impresión de los asistentes fue muy contraria al obispo.

La cortante respuesta de Huxley impresionó tanto al público que, de acuerdo con algunos testimonios, Lady Brewster se desmayó literalmente. Los partidarios de Darwin, incluidos los pastores anglicanos liberales, jalearon el discurso de Huxley con pasión (el reverendo Baden Powell no estaba allí pues, desgraciadamente, había muerto unos días antes). Las emociones del público habían sido, efectivamente, dirigidas con habilidad… pero no por Wilberforce, sino por Huxley, que había quedado como un honrado investigador insultado por el ruin Wilberforce (sí, algo hasta cierto punto cierto, pero utilizado con astucia por Huxley).

La sede del debate, el Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford (wikipedia)

No ayudó demasiado al bando conservador del debate el hecho de que el siguiente en hablar fuese Robert FitzRoy, el capitán del HMS Beagle, el navío en el que Darwin había realizado su famoso viaje. FitzRoy hizo un breve y burdo discurso en el que levantó una gran Biblia frente al público, pidiéndoles que creyesen a Dios antes que al Hombre. Una petición que tal vez hubiera funcionado en otro entorno, pero prácticamente todos allí eran científicos (fueran clérigos o no), con lo que la impresión general fue ahora la de la intolerancia e ignorancia del bando de Wilberforce frente al del conocimiento y el racionalismo de Huxley.

El último en hablar fue otro partidario de Darwin, Hooker; no sabemos bien lo que dijo, pero en su propio testimonio de la reunión, Hooker afirma que fue él y no Huxley quien hizo callar a Wilberforce y quien, en resumidas cuentas, ganó el debate. Es difícil saberlo, pero teniendo en cuenta que es él mismo quien lo dice, no me parece un testimonio demasiado fiable, más aún cuando tantos otros ponen a Huxley como el ganador de la discusión.

Tras el debate se muestra la calidad humana de cada uno de los participantes y asistentes: Huxley y Wilberforce, aunque en desacuerdo, mantienen una relación cordial e incluso trabajan juntos en alguna ocasión. Desde luego, Wilberforce sigue pensando que es un orador sin parangón y que ha ganado el debate. Sin embargo, Owen no perdona a Huxley el haber “derrotado” a su paladín, y le guarda un gran rencor. Lo ataca de diversas maneras, diciendo que es “el defensor del origen del hombre en un mono transmutado” y afirmando una vez más que algunas estructuras del cerebro humano no se encuentran en los simios, con lo que las teorías de Darwin no se sostienen.

Huxley muestra, una vez más, su modo de hacer las cosas: en varias ocasiones realiza, junto con otros científicos, disecciones del sistema nervioso de varios simios (incluido el gorila), y allí está claro y meridiano el hipocampo que se suponía sólo existía en el hombre, junto con las otras estructuras que menciona Owen. No se trata ya de una diferencia de opinión ni de una confusión: Owen ha mentido, y Huxley lo muestra al mundo, destruyendo en buena medida el prestigio de su sibilino rival. Cuando Huxley entra a formar parte, un año después, del Zoological Society Council, Owen abandona la institución. Posteriormente, Huxley actúa para evitar que Owen entre en el Royal Society Council. Con el tiempo quien gana en esta rivalidad es, indudablemente, Huxley (y, con él, Darwin), pero el rencor entre ambas partes nunca desaparecería.

Como sabes, las cosas siempre se exageran con el tiempo, y no creo que este debate haya creado un antes y un después en la aceptación de las ideas de Darwin y sus partidarios; sin embargo sí parece haber sido un punto de inflexión, y en él aparece la tendencia inevitable de la ciencia en su propia evolución hacia su forma moderna — el rechazo al principio de autoridad, la primacía de la experimentación y los hechos, el desligamiento de la religión… No sólo eso, también se observa en él las diferentes reacciones desde la religión ante los avances científicos: algunos los aceptan de buen grado, mientras que otros consideran sus textos sagrados como una verdad última y literal que ninguna observación de la realidad puede cambiar. Y todo ello aderezado con una buena dosis de demagogia por ambas partes –más, todo hay que decirlo, por la de Owen–. ¡Quién hubiera podido estar allí!

Además se observa otra diferencia entre ambas partes: aunque tanto los seguidores de Owen como los de Darwin eran apasionados, la mayor parte de los de Owen no consideran la posibilidad de que Darwin tenga razón; es más, les produce verdaderos escalofríos sólo pensarlo. Sin embargo, el propio Huxley duda muchas veces de algunos aspectos de las teorías de Darwin, y a menudo le pide pruebas empíricas que Darwin no puede proporcionarle. De hecho, Huxley no está convencido de que la teoría de Darwin sea la verdad última — simplemente se trata de la mejor explicación de las que dispone en ese momento para describir los hechos observados. Huxley es, más aún para su época, un científico de verdad — y su vida y sus ideas son realmente interesantes. "[6]

"Una de las creencias fundamentales del evolucionismo es que el hombre evolucionó a partir de otros animales a través del tiempo, gracias al azar y a la selección natural. Algunos insisten en que el evolucionismo no enseña que el hombre evolucionó de los simios sino más bien de los antecesores “semi-simios”. Este argumento es engañosos pues virtualmente cualquiera de los “ascendentes homínidos” conocidos si estuvieran viviendo actualmente serían clasificados como simios. Se define a un “simio” como a un mono que carece de cola. La investigación que se viene llevando a cabo para determinar si el hombre procede del simio siempre comenzó asumiendo que esto ha sido así. No se ha permitido nunca realizar interpretaciones que cuestionen esta suposición “a priori”. Entonces lo único que ha sido buscado en paleoantropología (el estudio de los fósiles humanos y “prehumanos”) han sido las etapas transitorias entre animales semi-simios y el hombre. Sin embargo, las formas transitorias se han mostrado aquí elusivas, no sólo en el caso humano, sino en cualquier otra especie de animal o planta. Los eslabones perdidos permanecen perdidos.

Uno podría pensar que los paleoantropólogos dispondrían de alguna clase de rasgos estructurales que puedan ser asumidos como comprobantes de que un simio se está transformando en hombre. Puesto que principalmente son los cráneos, y en especial los dientes, podríamos esperar razonablemente que el criterio para juzgar las formas transitorias se encuentre basado en estos. Lo que realmente nos estamos preguntando es ¿qué cosa es un homínido ?. Un homínido se define como un primate que camina erguido y que sea un antepasado “conocido” del hombre, pariente colateral del hombre o hombre verdadero. Obviamente el hombre es el único homínido conocido.

La prueba señalada más a menudo para mostrar que un simio está en proceso de evolución hacia el hombre es la forma y capacidad craneal. La media para los humanos es de 1.350 cc para una mujer y 1.500 cc para un hombre. El rango en el que se mueven es desde 830 cc. (aborígenes australianos) hasta el cráneo mayor registrado, de unos 2.800 cc. Virtualmente no hay una relación conocida entre la inteligencia y el tamaño del cerebro entre los humanos que se encuentran dentro de este rango. Para comparación, los simios modernos tienen una capacidad cerebral de 500 cc.

CARACTERISTICAS DIFERENCIADORAS EL CRANEO HUMANO COMPARADO AL DEL SIMIO.
Protuberancias frontales en forma de pequeñas bóvedas en las cuencas de los ojos y relativamente muy distanciados arcos dentales — parabólicos para el hombre y en forma de U para los simios–, la morfología de los dientes, pequeños incisivos y caninos comparados a los molares, la posición y forma de las mandíbulas, los ángulos de los dientes caninos y el maxilar.

¿ Tienen los paleoantropólogos una base consistente para determinar si una criatura semi-símia está cerca del hombre o convirtiéndose en hombre ?. La respuesta es muy simple: NO !.

En su libro LUCY, Donald Johanson dijo:
“Puede parecer ridículo para la ciencia haber estado hablando de humanos, prehumanos y protohumanos durante más de un siglo sin siquiera comprender qué era un humano. Ridículo o no, incluso hoy mismo, no tenemos una definición aceptable de lo que es un humano, no disponemos de un conjunto de especificaciones que capaciten a cualquier antropólogo decir inmediatamente y con confianza lo que es y lo que no es un humano”.

El distinguido anatomista británico Sir Solly Zuckerman ha señalado exactamente lo mismo en un trabajo titulado “Correlation of Change in the Evolution of Higher Primates” (in EVOLUTION AS A PROCESS, A.C. Hardy, and E.B. Ford, eds., 1954):

” Las consideraciones en filogenia no son nada más que deducciones, confeccionadas a la luz de la escala de tiempos geológica… Las deducciones a veces son basadas de forma muy insegura debido a las pruebas inadecuadas”. “La ausencia de un criterio aceptado por el que juzgar la naturaleza homínida, o si no, los rasgos de la línea de separación en los huesos, hace muy difícil la posición entera”.

Aun así eso no es lo más difícil para afirmar que un cráneo sea humano, el problema viene con la idea de un simio en vías de transformación a hombre. ¿ Exactamente qué debería uno buscar en un simio para probar que está en evolución hacia hombre ?, o viceversa ¿ qué rasgos debería uno buscar en un hombre que indicarán que se encuentra más relacionado a los simios que a los otros hombres ?.

Finalmente no debemos pasar por alto el problema del rango de variación que es normal para una especie primate dado el dimorfísmo sexual que a menudo es muy extremo en los primates no humanos.

Antes que comencemos nuestro análisis del conjunto de personajes que han sido propuestos como antepasados del hombre, deberíamos familiarizarnos con ciertos términos utilizados por paleoantropólogos para denominar a sus pretendidos homínidos. El término “phitecus” significa “simio”, “anthro” significa “hombre”, y “homo” significa “hombre moderno”. Así el nombre “Pithecanthropus” significa literalmente “hombre simio”.

EQUIVOCACIONES DEL PASADO.
EL HOMBRE DE PILTDOWN

— Eanthropus dawsoni (hombre de Dawn). En 1812, Charles Dawson un doctor en medicina y un paleontólogo aficionado descubrieron una mandíbula y parte de un cráneo en una fosa de gravilla cerca de Piltdown (Inglaterra).

Además se observa otra diferencia entre ambas partes: aunque tanto los seguidores de Owen como los de Darwin eran apasionados, la mayor parte de los de Owen no consideran la posibilidad de que Darwin tenga razón; es más, les produce verdaderos escalofríos sólo pensarlo. Sin embargo, el propio Huxley duda muchas veces de algunos aspectos de las teorías de Darwin, y a menudo le pide pruebas empíricas que Darwin no puede proporcionarle. De hecho, Huxley no está convencido de que la teoría de Darwin sea la verdad última — simplemente se trata de la mejor explicación de las que dispone en ese momento para describir los hechos observados. Huxley es, más aún para su época, un científico de verdad — y su vida y sus ideas son realmente interesantes. "[6]

"Una de las creencias fundamentales del evolucionismo es que el hombre evolucionó a partir de otros animales a través del tiempo, gracias al azar y a la selección natural. Algunos insisten en que el evolucionismo no enseña que el hombre evolucionó de los simios sino más bien de los antecesores “semi-simios”. Este argumento es engañosos pues virtualmente cualquiera de los “ascendentes homínidos” conocidos si estuvieran viviendo actualmente serían clasificados como simios. Se define a un “simio” como a un mono que carece de cola. La investigación que se viene llevando a cabo para determinar si el hombre procede del simio siempre comenzó asumiendo que esto ha sido así. No se ha permitido nunca realizar interpretaciones que cuestionen esta suposición “a priori”. Entonces lo único que ha sido buscado en paleoantropología (el estudio de los fósiles humanos y “prehumanos”) han sido las etapas transitorias entre animales semi-simios y el hombre. Sin embargo, las formas transitorias se han mostrado aquí elusivas, no sólo en el caso humano, sino en cualquier otra especie de animal o planta. Los eslabones perdidos permanecen perdidos.

Uno podría pensar que los paleoantropólogos dispondrían de alguna clase de rasgos estructurales que puedan ser asumidos como comprobantes de que un simio se está transformando en hombre. Puesto que principalmente son los cráneos, y en especial los dientes, podríamos esperar razonablemente que el criterio para juzgar las formas transitorias se encuentre basado en estos. Lo que realmente nos estamos preguntando es ¿qué cosa es un homínido ?. Un homínido se define como un primate que camina erguido y que sea un antepasado “conocido” del hombre, pariente colateral del hombre o hombre verdadero. Obviamente el hombre es el único homínido conocido.

La prueba señalada más a menudo para mostrar que un simio está en proceso de evolución hacia el hombre es la forma y capacidad craneal. La media para los humanos es de 1.350 cc para una mujer y 1.500 cc para un hombre. El rango en el que se mueven es desde 830 cc. (aborígenes australianos) hasta el cráneo mayor registrado, de unos 2.800 cc. Virtualmente no hay una relación conocida entre la inteligencia y el tamaño del cerebro entre los humanos que se encuentran dentro de este rango. Para comparación, los simios modernos tienen una capacidad cerebral de 500 cc.

CARACTERISTICAS DIFERENCIADORAS EL CRANEO HUMANO COMPARADO AL DEL SIMIO.
Protuberancias frontales en forma de pequeñas bóvedas en las cuencas de los ojos y relativamente muy distanciados arcos dentales — parabólicos para el hombre y en forma de U para los simios–, la morfología de los dientes, pequeños incisivos y caninos comparados a los molares, la posición y forma de las mandíbulas, los ángulos de los dientes caninos y el maxilar.

¿ Tienen los paleoantropólogos una base consistente para determinar si una criatura semi-símia está cerca del hombre o convirtiéndose en hombre ?. La respuesta es muy simple: NO !.

En su libro LUCY, Donald Johanson dijo:
“Puede parecer ridículo para la ciencia haber estado hablando de humanos, prehumanos y protohumanos durante más de un siglo sin siquiera comprender qué era un humano. Ridículo o no, incluso hoy mismo, no tenemos una definición aceptable de lo que es un humano, no disponemos de un conjunto de especificaciones que capaciten a cualquier antropólogo decir inmediatamente y con confianza lo que es y lo que no es un humano”.

El distinguido anatomista británico Sir Solly Zuckerman ha señalado exactamente lo mismo en un trabajo titulado “Correlation of Change in the Evolution of Higher Primates” (in EVOLUTION AS A PROCESS, A.C. Hardy, and E.B. Ford, eds., 1954):

” Las consideraciones en filogenia no son nada más que deducciones, confeccionadas a la luz de la escala de tiempos geológica… Las deducciones a veces son basadas de forma muy insegura debido a las pruebas inadecuadas”. “La ausencia de un criterio aceptado por el que juzgar la naturaleza homínida, o si no, los rasgos de la línea de separación en los huesos, hace muy difícil la posición entera”.

Aun así eso no es lo más difícil para afirmar que un cráneo sea humano, el problema viene con la idea de un simio en vías de transformación a hombre. ¿ Exactamente qué debería uno buscar en un simio para probar que está en evolución hacia hombre ?, o viceversa ¿ qué rasgos debería uno buscar en un hombre que indicarán que se encuentra más relacionado a los simios que a los otros hombres ?.

Finalmente no debemos pasar por alto el problema del rango de variación que es normal para una especie primate dado el dimorfísmo sexual que a menudo es muy extremo en los primates no humanos.

Antes que comencemos nuestro análisis del conjunto de personajes que han sido propuestos como antepasados del hombre, deberíamos familiarizarnos con ciertos términos utilizados por paleoantropólogos para denominar a sus pretendidos homínidos. El término “phitecus” significa “simio”, “anthro” significa “hombre”, y “homo” significa “hombre moderno”. Así el nombre “Pithecanthropus” significa literalmente “hombre simio”.

EQUIVOCACIONES DEL PASADO.
EL HOMBRE DE PILTDOWN

— Eanthropus dawsoni (hombre de Dawn). En 1812, Charles Dawson un doctor en medicina y un paleontólogo aficionado descubrieron una mandíbula y parte de un cráneo en una fosa de gravilla cerca de Piltdown (Inglaterra).

El hueso de la mandíbula tenía forma de simio pero mostraba dientes con forma semejante a la humana. El cráneo tenía clara forma humana. Las dos muestras fueron combinadas para formar el “hombre de Dawn”, que fue estimado que tenía 500.000 años de antigüedad.

La cosa completa resultó ser un elaborado engaño. El cráneo era humano (de hace unos 500 años) mientras que la mandíbula era de un simio moderno cuyos dientes habían sido limados para que asemejaran a los humanos.

El engaño que duró más de 50 años, a pesar de la cuidadosa exploración de las mejores autoridades del mundo en la materia, hizo que Sir Solly Zuckerman declarase:
“Es muy dudoso que haya algo de ciencia en la búsqueda de antepasados fósiles del hombre.”

"Un muy conocido médico y también paleoantropólogo aficionado, Charles Dawson, se presentó afirmando que había encontrado un hueso de quijada y un fragmento de cráneo en una cueva de Piltdown, Inglaterra, en 1912. Aunque el hueso de la quijada se parecía más al de un mono, los dientes y el cráneo se parecían más a los de un ser humano. Se supuso que esas muestras que fueron etiquetadas "Hombre de Piltdown" tenían 500 mil años de antigüedad.

Fueron exhibidas en distintos museos como una prueba absoluta de la evolución humana. Durante más de 40 años se escribieron muchos artículos científicos sobre el "Hombre de Piltdown", se dibujaron muchas interpretaciones del mismo y el fósil fue presentado como una evidencia importante de la evolución humana. Se escribieron no menos de 500 tesis doctorales sobre la materia.

El conocido paleontólogo norteamericano Henry Fairfield Osborn dijo: "…tenemos que recordar permanentemente que la Naturaleza está llena de paradojas y este es un asombroso hallazgo referido al hombre primitivo…" cuando estaba visitando el Museo Británico en 1935.

En 1949, Kenneth Oakley del Departamento de Paleoantropología del Museo Británico, quizo experimentar el método llamado "prueba del flúor", un nuevo ensayo para determinar la época de algunos fósiles antiguos. El experimento se realizó con el fósil del Hombre de Piltdown. La conclusión fue sorprendente. Durante el análisis se comprobó que el hueso maxilar no contenía flúor. Esto indicaba que estuvo enterrado solamente unos pocos años. Asimismo el cráneo, que contenía una pequeña cantidad de flúor, demostró tener unos pocos centenares de años.

Se determinó que los dientes en las mandíbulas pertenecían a un orangután y habían sido injertados allí, que las herramientas "primitivas" descubiertas con los fósiles eran simples imitaciones torneadas con implementos de acero. Esta falsificación fue revelada al público en 1953 con el análisis pormenorizado completado por Weiner. ¡El cráneo pertenecía a un hombre de hacía 500 años y la quijada a un mono que había muerto hacía poco! Los dientes fueron arreglados en un orden determinado y puestos allí. Los puntos de unión fueron rellenados para que se asemejen a los de un ser humano. Todas esas piezas fueron teñidas con dicromato de potasio para darle una apariencia antigua. Las tinturas empezaron a desaparecer cuando las piezas se sumergieron en ácido. Le Gros Clark, miembro del equipo que descubrió la falsificación, no pudo ocultar su sorpresa ante eso y dijo que "las evidencias de la abrasión artificial surgieron a la vista de inmediato. En realidad, bien podemos preguntar, ¿cómo es posible que algo tan obvio haya dejado de ser advertido antes?"(58). Inmediatamente después de esto el "Hombre de Piltdown" fue sacado de prisa del Museo Británico, donde había estado en exhibición durante más de 40 años.[7]

EL HOMBRE DE NEBRASKA —-Hesperopithecus haroldcookii—. En 1922, Henry Faifield Osborn, entonces director del American Museum of natural History, recibió un diente que Mr. Cook dijo haber encontrado en los depósitos del Plioceno que se hallan en Nebraska. Osborn aseguraba que ese diente tenía características de hombre y simio, y por tanto supuso que era de un antepasado del hombre. Otros distinguidos científicos apoyaron la tesis de Osborn. Unos dibujos del hombre de Nebraska y de su mujer se publicaron en el Illustrated London Daily News. Este diente se utilizó en el debate “Monkey” en 1925 como una prueba irrefutable de la ascendencia animal del hombre.

Como William Jennings Bryan vivía en el estado de Nebraska, Osborn le criticó en la prensa por dudar del hombre de Nebaska:
“la tierra habla a Bryan desde su propio estado de Nebraska. El diente del Hesperopithecus es como un susurro, como una pequeña voz. Suena, pero no es fácil de oír. Este pequeño diente nos dice volúmenes enteros de verdad, en los que se muestran pruebas de que los hombres descendemos del mono”.

En 1927 se encontraron otras partes del esqueleto de ese “hombre”, entonces quedó claro que la “pequeña voz del susurro” no era más que el diente de una especie ya extinta de cerdo (peccary).

"El director del Museo Americano de Historia Natural, Henry Fairfield Osborn, declaró en 1922 que había encontrado un molar fósil en Nebraska occidental, cerca de Snake Brook, correspondiente al Período del Plioceno. Dicho diente, supuestamente, tenía características comunes al hombre y al mono. Se empezaron a verter profundos argumentos científicos, algunos de los cuales interpretaron que se trataba de un diente del Pitecantropo erectus, mientras que otros sostenían que era más cercano al ser humano. Este diente fósil que provocó un gran debate, fue llamado "Hombre de Nebraska" e inmediatamente se le dio un nombre científico: Hesperopithecus haroldcooki.

Muchas autoridades en la materia apoyaron a Osborn. Basándose en ese solo diente se hicieron dibujos de la cabeza y del cuerpo del "Hombre de Nebraska". Además, éste fue representado incluso con la esposa e hijos, como toda una familia en un ambiente natural.

Todos estos escenarios fueron desarrollados a partir de solamente un diente. Los círculos científicos acreditaron a este "hombre fantasma" en un grado tan alto, que cuando el investigador William Bryan se opuso a las decisiones tendenciosas que se apoyaban en un solo diente, fue criticado duramente.

En 1927 se encontraron otras partes del esqueleto, según las cuales el diente del caso no pertenecía a un hombre y tampoco a un mono. Se comprobó que pertenecía a una especie extinta de cerdo norteamericano llamado prosthennops. "Hesperopithecus: Aparentemente No Es Un Mono Ni Un Hombre" fue el título que puso Wiiliam Gregory a un artículo publicado en la revista "Sciencie", en el que denunciaba el error(59). Después de eso todos los dibujos del "Hombre de Nebraska" y "su familia" fueron retirados de inmediato de la literatura "[8]

"El hombre de Nebraska es uno de los "caballitos de batalla" favoritos de los ceacionistas.

El folleto creacionista de CHICK PUBLICATIONS, dice al respecto:

"Formado científicamente en base a un diente; más tarde se comprobó que era el diente de un cerdo extinto".

En realidad el hombre de Nebraska o Hesperopithecus haroldcookii (como se llamó en su momento) resultó ser un error. La historia de esta peculiar especie empezó en 1922 cuando Harold J. Cook, un geólogo consultor encontró un diente fósil en los depósitos del Plioceno medio de Snake Crek al occidente de Nebraska. Este diente fue luego estudiado por Henry Fairfield Osborne, quien por aquel entonces se desempeñaba como director del Museo Norteamericano de Historia Natural.

Osborne determinó que el diente erosionado perteneció a un primate antropoide. Esta determinación animó a Osborne, ya que su hallazgo se constituiría en el primer registro fósil de primates antropoideos en Norteamérica. Osborne decidió bautizar la nueva especie con el nombre de Hesperopithecus haroldcookii, que significa "Simio del mundo occidental". Sin embargo, tras un análisis posterior, el diente resultó ser de un pecarí extinguido del género Prosthenops.

Los creacionistas han tomado partido de este asunto y dicen con frecuencia "¿Cómo creerles a unas personas que no pueden distinguir un cerdo de un simio?" Sin embargo, cabe mencionar que los molares y premolares de cerdos y humanos son muy parecidos y este problema fue el error de Osborne.

Cabe mencionar que fue el espíritu crítico de la ciencia, lo que llevó al examen juicioso de la evidencia, y la posterior rectificación. Tal aspecto nunca es mencionado, ni mucho menos puesto es práctica por los creacionistas."[9]

RAMAPITHECUS

Durante mucho tiempo se creyó que este animal representaba la primera rama de la línea de los simios que había evolucionado hacia el hombre –hace 14 millones de años–.

En un artículo sobre el Ramapithecus en Scientific American (May 1977) el doctor Elwyn Simons dijo:
“este primate extinto es el más antiguo homínido o con forma distintivamente humana, miembro del árbol familiar del hombre. El hallazgo de muchas nuevas muestras de él ha clarificado su lugar en la evolución humana”.

Simons concluyó de manera confidencial que:

“Ahora puede trazarse sin temor de contradicción la trayectoria de los homínidos generalizados hasta el genero Homo”.

La importancia crucial del Ramapithecus como un antepasado de los homínidos es evidente en este comentario que hizo Simons en la revista Time (7 Nov. 1977):

“El Ramapithecus se encuentra estructurado idealmente como un antecedente de los homínidos. Si él no hubiera existido entonces no tendríamos algo como esto”.

La confianza de Simon en la ascendencia humana u homínida del Ramapithecus es sorprendente en vista del estudio llevado a cabo por el Dr Robert Eckhardt aparecido en Scientific American (226: 94, 1972). Eckhardt había realizado 24 diferentes medidas de los dientes de dos especies de Dryopithecus (un simio fósil) y una especie de Ramaphitecus. Comparó el rango de variación de estas medidas con medidas similares de una población de chimpancés modernos, y encontró que había había una mayor variación en los dientes de de los chimpancés actuales que la que había entre el Dryopithecus y el Ramapithecus. Esto es muy significativo puesto que el Ramapithecus había sido considerado como un homínido temprano principalmente en base a sus dientes.

Eckhardt concluyó:
“No hay una prueba persuasiva para la existencia de alguna especie homínida en el intervalo del Plioceno, a no ser que el término homínido signifique simplemente algún individuo, simio, que casualmente posea unos dientes pequeños y una correspondiente cara pequeña”.

Richard Leaky (American Scientist 64:174, 1976) está de acuerdo aparentemente con Eckhardt:
“el caso del Ramapithecus como un homínido no tiene sentido, y los fragmentos de material fósil dejan abiertas muchas cuestiones”.

¿ Y que hay del asunto del arco dental del Ramapithecus ?. En 1961, Elwyn Simons publicó un dibujo reproduciendo el arco dental del Ramapitecus basado en un fragmento (YPM 13799), el cual supuestamente mostraba una casi parabólica forma con los dientes caninos posteriores fuertemente divergiendo hacia fuera.

Esta reconstrucción ha sido aceptada y reproducida por numerosos autores. Sin embargo, en 1969, Genet-Varcin utilizando el mismo fragmento maxilar mostró que es posible una completamente diferente reconstrucción mostrando el arco dental con forma de U típica de los simios.

Es más, hay animales vivientes con características dentales muy similares a las del Ramapithecus. Un babuino de altitud que vive en Etiopía (Theropithecus galada) tiene incisivos y caninos que son muy poco comunes con los que poseen otros simios vivientes, además también posee la cara corta y similar a la humana, al igual que los tipos Ramapithecus y Australopithecus. Claramente los dientes reflejan un hábitat y dieta específicos, y no evolución.

Algunos investigadores han sugerido que el Ramapithecus no es más que una hembra de Dryopithecus, que todo el mundo está de acuerdo en que fue un simio, otros han apuntado que algunas muestras recientes de Ramapithecus muestran una evidente carencia de caninos pero que esto es a menudo ignorado por los autores que desean enfatizar a toda costa su estatus homínido.

Se han hecho muchos dibujos de Ramapithecus caminando erguidos.

Pero Zihlman y Lowenstein han señalado:

“Se han reconstruido a Ramapithecus andando erguidos, y se ha hecho partiendo únicamente de mandíbulas y dientes. En 1961 estaban desesperados por tener un antepasado humano. El príncipe de los simios se hizo con esa posición por sus dientes, y ha estado colgado en ella desde entonces, su legitimidad santificada por millones de libros de texto y Time-Life volúmenes sobre la evolución humana”.

El Ramapithecus puede no estar tan bien colgado después de todo, en un reciente ejemplar de Science 82 (April p. 6-7), aparece un articulo titulado “Los Humanos pierden un temprano antecesor” que dice:

“Un grupo de criaturas que se creían representar nuestros antepasados más remotos pueden haber sido eliminados de un golpe de nuestro árbol familiar humano, de acuerdo al paleontólogo de la universidad de Harvard, David Pilbeam.

“Muchos paleontólogos han mantenido que los “ramamorphs” son nuestros más viejos antepasados, evolucionando después de que dimos el salto desde los monos africanos”.

“Pero las conclusiones la hemos extraído de poco más que que unos pocos huesos de mandíbula y algunos dientes”.

“la pesada mandíbula y los delgados esmaltados dientes se asemejan a los de antepasados tempranos del hombre, dice Pilbeam, pero en aspectos más significativos, tales como la forma de su paladar y el conjunto cerrado de las cuencas oculares que son más altas que anchas, y la forma de la juntura de la mandíbula que parece más a la de un antepasado de orangután”.

AUSTRALOPITHECINES

En su libro LUCY, Donal Johanson se refiere al “australopithecines mess” y en realidad como veremos en seguida, no es más que eso, un “mono del sur”, tal como literalmente el nombre Australopithecus indica. Este nombre se le dio cuando los primeros fósiles fueron hallados en las canteras de caliza de Sudafrica (en Taungs). En 1924 un fósil de la cara, mandíbula inferior y un vaciado de carneo de un mono joven fueron encontrados en un cerro junto a los restos de otros animales; todos ellos mostraban marcas de golpes. El fósil se lo enviaron al Dr Raymond Dart, profesor de Anatomía en la universidad Witwatersrand de Johannesburgo.

Dart estaba convencido que ciertos aspectos del cráneo de Taungs y particularmente los dientes tenían forma humana así concluyó que el fósil representaba una especie intermedia entre los simios y hombres. Inmediatamente se apresuró a dar la noticia a la publicación “Nature”, en un artículo titulado “Australophitecus; el hombre-mono de Sudafrica”. Sus opiniones en esta materia fueron ampliamente despreciados por los científicos de su tiempo quienes consideraban que el fósil era de una clase de chimpancé. El cráneo fue pronto conocido como “Dart”s baby”, sin embargo Dart y Dr Robert Broom, un físico, pasaron el resto de sus vidas intentando ganar aceptación para el Australopithecus.

Muy poco después del descubrimiento del “niño de Taungs” como se le conoce hoy, Dart y Broom encontraron otros Australophitecus en Kromdraii, Swartkrans y en Makapansgat. Los monos parecían mostrar dos líneas paralelas de desarrollo, una siendo pequeña “grácil” y la otra grande “robusta”. Ha habido mucha controversia respecto a estos dos tipos y algunos investigadores, incluyendo Richard Leakey, han concluido que ellos representan únicamente macho y hembra de la misma especie, mientras que otros dicen que la forma grácil, que se considera más antigua, evolucionó hacia la forma robusta.

Hoy estos animales son conocidos como el Australopithecus Africanus y el Australopithecus Robustus respectivamente. Este último es claramente más pesado, tiene mandíbulas más masivas y una pronunciada cresta sagital –todos estos aspectos son típicos del dimorfismo sexual en los simios machos. El australopithecines normalmente ha sido hallado en asociación con otros animales tales como babuinos, y estos a menudo muestran evidencias de golpes en los cráneos. También fueron halladas herramientas de hueso en forma de porras, cuchillos y pequeñas hachas, así como evidencias de fuego. Podria ser muy atractivo asumir que los Australopithecines habían sido los cazadores y carniceros, sin embargo algunos de sus cráneos tenían evidencias de haber sido reventados también.

¿ Fueron entonces ellos los cazadores o los cazados ?.

Un periodista americano se encontró en una ocasión con Dart quien le convenció que los Australopithecines se cazaban unos a los otros. El periodista, Robert Andrey escribió un libro, AFRICAN GENESIS, que popularizó la visión del “mono cazador”.

En 1959, Mary Leaky descubrió un cráneo malamente fragmentado (100 piezas) en Olduvai Gorge en el Este de Africa. Cuando se lo mostró a su marido Lewis, está escrito que dijo “Pero qué, si no es más que un maldito Australopithecine”. Louis rapidamente rectificó de su rechazo inicial cuando encontró en el mismo estrato una gran variedad de herramientas así como huesos fosilizados de animales. Los huesos de muchos de estos animales revelaban que habían sido mordidos y rotos deliberadamente para extraer su interior. Leakey en base a estas pruebas decidió que su fósil había sido el artífice de ls herramientas y el carnívoro, de esta manera lo llamó “Homo Habilis”. La mayoría de los demás investigadores no se sentían cómodos con la idea de que tal extremadamente primitiva bestia fuera un constructor de herramientas. Al igual que el Australopithecus Robustus, el “Homo Habilis” de Leakey tenía unos enormes e inhumanos molares, un cerebro muy pequeño y una gran cresta sagital ósea en la cúspide del cráneo. Más tarde, Leacky pensó mejor toda la idea del “Homo Habilis” como constructor de herramientas y le degradó en la clasificación a la categoría de Zinjanthopus, que significa “hombre de Africa del Este”.

A pesar de que Mary Leacky fue la descubridora del Zinjanthopus, o “Zinj” como ella le solía llamar, lo que le hizo famosa a Louis Leakey fue la publicidad obtenida a través de las publicaciones y reportajes de la National Geographic Society. Precisamente fue esta sociedad la que financió todo el trabajo de Leaky. Toda esa publicidad de Leakey y “Zinj”, convirtieron nuevamente a la Paleoantropología en popular y respetable, después de un largo periodo de descrédito que siguió al engaño de Piltdown. Hoy, el Zijanthropus es considerado por todo el mundo otro Australopithecus Robustus, exactamente como Lewis Leaky había exclamado la primera vez que lo vio.

Hay muchos que consideran a los Australopithecus como homínidos porque creen que fueron bípedos y así con forma de andar erguida. Dart y Broom, por ejemplo, no habían tenido ningún problema en determinar que sus Australopithecus fueron homínidos que andaban erguidos, sin embargo ellos no poseían ningún fósil postcraneal !.

Hasta la década de 1970, la postura bípeda erguida estaba basada en la posición del “foramen magnum” y hallazgos muy fragmentados de pelvis, costillas y huesos del pie. Entonces Richar Leakey encontró varios restos más casi completos que arrojaron una considerable duda a la idea de la postura erguida. En Science News de 1971 (100:357) Leakey comentó lo siguiente:

“Los Australopithecines tenían brazos largos, piernas cortas y se apoyaban en los nudillos, de forma similar a los monos de Africa”.

Quizás nadie ha estudiado tan intensamente al Australopithecus como Sir Solly Zuckerman, y sin embargo el rechaza la idea que sea clasificado como un homínido en lugar de como un simio (en EVOLUTION AS A PROCESS, 1954):

“En realidad, no hay ninguna duda sobre lo que se parece el cráneo Australopithecino cuando lo situamos frente con frente con una muestra de cráneo humano y otra de cráneo de simio. Se asemeja tanto al del simio, que únicamente un detallado escrutinio puede revelar alguna pequeña diferencia entre ellos”.

Y con respecto a su supuesta postura bípeda, Zuckerman dice:
“En una palabra, la prueba para una postura erguida, tal como derivada del estudio de pequeños restos de huesos, parece cualquier cosa, pero no una prueba cierta”.

Además de esto, el anatomista Dr. Charles Oxnard de la Universidada de Chicago asegura:
“ahora hay disponibles estudios multivariados de varias regiones, hombros, pelvis, tobillo, pie, codo y mano para el Australopithecus, todos estos sugieren que la visión común de que estos fósiles tengan algo de similar al hombre moderno es muy incorrecta. La mayoría de los fragmentos fósiles en realidad son completamente diferentes tanto al hombre como a los genéticamente relacionados, el chimpancé y el gorila”. (Nature 258:389).

Ninguno de los investigadores, que han pasado gran parte de su carrera profesional estudiando los Australopithecines, creen ahora que ellos fueran bípedos y andaran erguidos. La mayor parte de evolucionistas consideran al Australopithecus Africanus y al Robustus como muertos para el asunto de la evolución. Aquí incluso podríamos haber omitido enteramente toda esta historia del Australopithecus si no fuera por una historia de amor sobre un Australopithecine llamado “Lucy”.

AUSTRALOPITHECUS AFARENSIS

En 1974 mientras estaban buscando huesos de antepasados humanos tempranos en Hadar, un desierto al nordeste de Etiopía, el paleoantropólogo Donal Johanson y el geólogo francés Maurice Taieb, descubrieron un esqueleto casi medio-completo que ellos estimaron tenía 3 millones de años de antigüedad.

A este espécimen de una hembra diminuta lo llamaron “Lucy” debido a la canción “Lucy in the Sky With Diamonds”.

Un año más tarde, fueron hallados porciones de 13 fosilizados animales similares. Sin embargo, la mandíbula de Lucy en forma de V era muy diferente de la de los otros y se decidió llamar a este fósil “Australopithicines” .

Australopithecus afarensis compared to Homo erectus. Credit: Laszlo Meszoly, Harvard U.

Con respecto a los cráneos , la mayoría era marcadamente más similar al de los simios que los de los propios Australopithecus africanus o robustus, de esta manera decidieron llamarlos Australopithecus Aferensis. Johanson también decidió incluir algunos Australopithicines descubiertos por Mary Leaky a más de 1000 millas de Laetoli dentro de la misma especie.

Mary Leaky puso objeciones a esta decisión diciendo que el trabajo de Johanson “no era muy científico”, a lo que Johanson respondió que Mary Leaky “realmente muestra una apreciación muy pobre de todo lo que es la evolución”.

Lucy tiene una altura de unos 3,5 pies (1,25 m) y tiene una cavidad cerebral extremadamente pequeña incluso para simios estándar.

En su libro LUCY, THE BEGINNINGS OF HUMAN KIND, Johanson dijo:

“con LUCY yo no tengo ningún problema. Ella era tan extraña que no merece la pena cuestionar si era un ser humano. Simplemente no lo era. Era tan pequeña, con un cerebro tan pequeño, con una mandíbula en forma incorrecta. Sus dientes se apartaban de la condición humana y tenían la forma de la de los simios, y las mandíbulas tenían algo de estos aspectos primitivos”.

Sin embargo, basándose en la juntura de los huesos de la pelvis y de la rodilla, Johanson creía que Lucy caminaba a la manera bípeda erguida. Así creía que Lucy representa un antepasado tanto del hombre como del Australopithecus africanus. Lo que raramente se menciona es que en realidad la juntura de la rodilla se había encontrado a más de una milla de distancia del esqueleto y en un estrato 2oo pies más abajo !.

Nota al lector:

“A menudo, la juntura de la rodilla (1973) se menciona en el mismo contexto que el esqueleto de Lucy. Esta juntura de la rodilla, sin embargo, se encontró a más de una milla y en un estrato inferior en 200 pies al del esqueleto de Lucy (1974) — un punto que no siempre se ha dejado claro por aquellos que discuten la prueba del bipedalismo del Australopithecus afarensis en general, o de Lucy en particular. Johanson nunca ha asegurado que la rodilla de 1973 pertenezca a Lucy, pero está convencido que esa rodilla pertenece a la misma especie que Lucy (Australopithecus afarensis) por su “similitud anatómica”.

Como ya hemos visto, Johanson es muy propenso a incorporar fósiles de otras personas en su clasificación. No sólo incorporó los fósiles de Mary Leaky como Australopithecus afarensis, en contra de sus opiniones, sino que también clamó que el Australopithecus afarensis fue el autor de las huellas que ella había descubierto en los estratos de ceniza volcánica en Laetoli. Mary Leaky había descubierto un rastro de varios metros de huellas consistente en 20 pisadas de un individuo del tamaño y forma de un humano moderno de 10 años, y 27 pisadas de una persona más pequeña.

El paleoantropólogo Timothy White que en ese tiempo estaba trabajando con Leakey dijo:
“No hay confusión posible sobre esto, éstas son como huellas humanas modernas. Si uno estuviera en una playa actual de California, y se preguntara a un chico de cuatro años sobre lo que era eso, él contestaría inmediatamente que alguien ha andado por allí. No podría distinguir entre esas y las cientos de otras huellas de la playa, ni ustedes tampoco podrían hacerlo. La morfología externa es la misma. Está presente un bien formado talón moderno con un fuerte arco y delante una buena protuberancia del pie. El dedo gordo está dirigido linealmente. No se arquea hacia afuera como los de los simios” (Lucy p. 250, Johanson & Edey)

Louis Robins de la Universidad de Carolina tras analizar las huellas de las pisadas dijo:
“el arco está elevado, el individuo más pequeño tenía un arco más elevado que el que tengo yo — los dedos tocan el suelo como lo hacen los de los humanos. Esto no lo puedes ver en otras formas animales”. (Science News 115:196-197, 1979).

En una conferencia en St Louis, Mary Leaky apuntó un fundamental aspecto de esas pisadas que corrientemente uno no ve mencionado en la literatura; todas las pisadas de los pies grandes tenían una huella de pie pequeña sobrepuesta sobre ellas !

Mary Leaky misma reconoció que esto parecía como si un niño estuviera intencionadamente alargando su zancada para alcanzar los pasos de las huellas de los pies mayores !. No es necesario enfatizar que ésta es una conducta más sofisticada que lo que uno puede esperar de los simios.

Además había miles de trazas de una amplia variedad de animales que son similares a los que están hoy viviendo en ese mismo área, incluyendo antílopes, liebres, jirafas, rinocerontes, hienas, caballos, cerdos y dos clases de elefantes. Incluso allí mismo se hallaron varios huevos de pájaros la mayoría de los cuales se puede relacionar con huevos de especies actuales.

Mary Leaky asume que las pisadas las hicieron homínidos pero no “Homo Sapiens” porque el estrato en que fueron encontradas las huellas tiene una antigüedad estimada en 3,5 millones de años.

Casualmente esa es la hoy presunta edad del A. aferensis, y así es que Johanson insiste en que esas huellas simplemente las podrían haber dejado sus A. aferensis:

“las huellas de pisadas serían de A. aferensis. Lo cual sustenta nuestra idea que el bipedísmo comenzó muy temprano, y nuestra disputa en que el cerebro era demasiado pequeño como para manejar herramientas”.

Mary Leaky no está de acuerdo con Johanson en que el A. aferensis haya producido esas huellas. Pero Mary Leaky no es la única que le cuestiona. En un articulo aparecido en Science News 122:116 con el titulo “¿ Fue Lucy un trepador ?” dos grupos de científicos trabajando independientemente defienden la tesis de que Lucy había abandonado completamente los árboles y andaba completamente erguida sobre el suelo. El antropólogo Russel Tuttle de la Universidad de Chicago dijo que las pisadas de Laetoli que Leaky descubrió en Tanzania fueron hechas por otra especie humana de hombre-mono que coexistió con el A. aferensis hace alrededor de 3,7 millones de años, el cual era un hominido desconocido que representaba el antepasado directo del hombre. Después de un cuidadoso examen de las huellas de Laetoli y de los huesos del A. afarensis de Hadar, Russel concluyó que “el pie de Hadar tiene la forma del de un simio, con dedos curvados” mientras que las huellas de los pies dejados en Laetoli son “virtualmente humanos”.

Susman y Stern de la Univesity of New York de Stony Brook, han concluido que el A. afarensis así como era capaz de andar erguído pasaba considerable tiempo en los árboles. Esta conclusión la basan en el examen de los huesos del pie, mano y escápula de Lucy, que según ellos muestra “una inconfundibles marcas de trepar”. También creen que las proporciones de las extremidades de Lucy no permiten una forma de caminar erguida.

Finalmente, para hacer el asunto más confuso aún, algunos antropólogos claman que el A. afarensis es realmente el mismo animal que el A. africanus. En una conferencia en la Universidad de Washington en St Louis(Mayo, 1984), el antropólogo de Harvard Dr. David Pilbean mantuvo que el A. aferensis era virtualmente indistinguible del A. africanus. Por otra parte, Pilbeam dijo que el creía que el A. africanus era directamente antepasado del hombre pero reconoció que en el registro fósil de los homínidos, un organismo “podía ser sustituido por otro”.

HOMO HABILIS

Como ya hemos indicado, la taxonomia del Homo Habilis tuvo su nacimiento ilegítimo con el Zinjanthropus que Louis Leaky consideró ser el “hombre hábil” responsable de las herramientas de piedra que había encontrado enterradas. Tras la degradación de Zinj a la simple categoría de Australopithecine, Louis Leaky y sus colaboradores registraron cuatro nuevas muestras fósiles encontradas en 1964 en Olduvai Gorge. Según ellos estos fósiles mostraban cráneos más grandes que el australopithechines y por tanto merecían pasar a ser clasificados como Homo Habilis. Todos ellos eran cráneos y mandibulas fuertemente machacados.

En su libro LUCY, Johanson dijo:
“siempre con la obsesión de encontrar fósiles humanos, él (Leakey) insistió en que estos pertenecían al genero Homo y que deberían ser denominados así”.

La medida de la capacidad craneal de estos fragmentos fósiles era muy difícil si no imposible, pero se sacó la conclusión que su promedio era nada menos que de 642 cc., es decir, 200 cc. mayores que los del australopithecines y que ello era suficiente para convertirlos en humanos. También hicieron notar que sus Homo habilis tenían molares y pre-molares con similar forma que la de los humanos. Pero sin embargo, no todo el mundo era igualmente entusiasta hacia estos nuevos candidatos a ocupar el puesto de “hombres hábiles”.

Wilfred LeGros Clark dijo:
“El Homo habilis ha recibido una buena cantidad de publicidad desde su súbita aparición, si consideramos el escaso material que se ha publicado, uno debería esperar que desaparecerá tan rápidamente como el llegó” (LUCY).

C. Loring Brace parece estar de acuerdo con esta valoración:

“El Homo Habilis es un grupo taxonómico vacío que se ha propuesto inadecuadamente y que debería formalmente desaparecer”.

Nuevos soplos de vida le llegaron al Homo Habilis gracias al hijo de Louis Leakey, Richard, que trabajó en el área de Lago Rudolf en Kenia. Richard solicitó y consiguió ayuda financiera a la National Geographic Society con el propósito de encontrar antepasados humanos. Leakey halló numerosas herramientas de piedra y 40 muestras de Australopithecus. Poco después, en 1972 hizo un descubrimiento que hizo tambalear los fundamentos de la paleoantropología, porque encontró al constructor de herramientas, aquel al que su anciano padre había estado buscando en vano. Halló varios fragmentos óseos fosilizados de cráneo que su mujer Meave cuidadosamente ensambló para lograr un casi completo cráneo, excepto la mandíbula inferior. A este cráneo le dieron el nombre poco imaginativo de KNMER 1470 por haber sido registrado en el Kenya National Museum de East Rudolf.

La capacidad craneal del 1470 fue difícil de estimar debido a las condiciones de la muestra pero se calculó que serían unos 800 cc. (más tarde se dejaron en 750 cc.), mucho mayor que el de la mayoría de los hombre-monos. Tenía únicamente pequeñas protuberancias en las cejas, sin cresta y con abombamiento craneal típico de los humanos. En realidad, este parecía ser un cráneo humano.

El profesor A. Cave, un anatomista que fue el primero en demostrar que el hombre de Neanderthal fue un Homo Sapiens, examinó en Londres a KNMER 1470 y concluyó que:

“hasta lo que yo puedo ver, este cráneo es típicamente humano”.

Además de esto, Leaky encontró dos fémures completos, una parte de un tercer fémur y partes de una tibia y fíbula, todo ello cerca del cráneo, que según dijo: “no puedo realmente distinguir del Homo sapiens”.

LA DATACION “ABSOLUTA” DE KNMER 1470.

D2280

D2282

D2700

KNM ER 1813

KNM ER 1470

KNM ER 3733

KNM-ER 3883

Broken Hill

La Chapelle-aux-Saints

La Ferrassie 1

¿ Qué edad tiene KNMER 1470 ?.

En julio de 1969 fueron enviadas a Cambridge muestras del material KBS de justo encima del estrato en que se había encontrado a 1470 para la datación mediante argón-potasio. Tres dataciones dieron una edad media de entre 220 y 7 millones de años !. Esto se consideró inaceptable para este estrato dado su contenido fósil y así el “argón extraño” fue rechazado. En las muestras de descalcificación se hicieron tests que dieron fechas de entre 2,37 y 3,02 millones de años que fueron consideradas “alentadoras”. Posteriores tests fueron haciéndose, y finalmente se le asignó una edad de 2,61 millones de años que era “la estimación mejor y más aceptable” (Fitch & Miller, 1970, Nature 226:226-228).

Puesto que KNMER 1470 procedía de la capa de material KBS, finalmente se decidió que tenía 2,9 millones de años. Un cráneo esencialmente humano de 2,9 millones de años ! . En la revista del National Geographic de junio de 1973, Richard Leacky dijo:

“O bien rechazamos este cráneo, o bien rechazamos todas nuestras teorías del hombre antiguo”.

“El cráneo simplemente no concuerda con los modelos previos de los comienzos humanos”.

“1470 arruina la noción de que todos los antiguos fósiles pueden ser colocados en una secuencia ordenada de cambios evolutivos”.

El problema era que 1470 fue claramente contemporáneo con el Australopithecus, si no más antiguo, y aún parecía un hombre mucho más moderno !. Esto desmontaba la creencia de los Australopithecines como los antecesores del hombre. Increíblemente, cuando Richard Leaky habló en el Webster College de St Louis, en febrero de 1984, el no mencionó casi nada de 1470 e insistió en que la única razón para que 1470 tuviera tanta publicidad de los medios informativos era que “el mundo era plano en 1972?, aparentemente sugiriendo que no había otras noticias más interesantes en el mundo de aquel tiempo !.

Uno está tentado a concluir que 1470 simplemente demostró que era demasiado difícil de tratar y se le barrió debajo de la alfombra.

La aparición en forma humana de 1470 acompañado de su edad de 2,9 millones de años fue un gran problema para Johanson que consideraba a su A. afarensis como la única conexión entre los simios y el hombre. Con una muchisima más forma humana del 1470 y siendo contemporáneo del afarensis, o incluso más antiguo, ahora era improbable que sus fósiles fueran antepasados humanos. Así que Johanson decidió que había que volver a datar al 1470.

Lucy misma había sido datada por varios métodos radiométricos y sus resultados variaban desde 2,5 a 3,7 millones de años, de donde se había elegido la cantidad de 2,9 como su “edad absoluta”. Johanson pidió ayuda a Basil Cooke que clama haber confecionado una secuencia detallada del linage fósil de los cerdos que según él es consistente en una amplia area geográfica. Este increíble esquema está basado en la suposición de la existencia de un constante ratio de crecimiento del tercer molar de ciertos cerdos fósiles encontrados en el sur de Etiopía. Este “índice de los cerdos” se utilizó para volver a datar al 1470 de Leaky, y se obtuvo un resultado inferior a los 2 millones de años, lo cual lo colocaba en el lugar humano deseado. Para hacer las cosas más confortables para Lucy, Johanson decidió volverla a datar en un esfuerzo para conseguir hacerla un poco más vieja.

En su libro LUCY, Johanson dijo:
“Esto significaba volver a Basil Cooke y sus secuencias de los cerdos. Esta había ya enderezado el puzzle de la datación de Lago Turkana y había empujado al cráneo de Homo habilis 1470 de Richard Leakey desde los 2,9 a los menos de 2,0 millones de años. Quizás también podría hacerlo con Lucy, pero en este caso estirando su edad, no encogiéndola.”

No es necesario decir, que Cooke cumplió aquellas expectativas y dijo que la secuencia de cerdos mostraba:
“una edad de 3,0 – 3,4 mega-años. se ajustarían mejor a la edad de Lucy que los 2,9 mega-años. estimados anteriormente”. (p. 206-207)

Así es mucha de la objetividad científica en la paleoantropología y las técnicas radiométricas de datación “absoluta”. Para convertir todo este asunto en más confuso aún, Garnis Curtis en Berkeley ha utilizado argón-potasio para datar el material KBS con lo que obtuvo incluso fechas más recientes que la de los cerdos. Su primer serie de pruebas mostraban una edad de 1,8 mega-años, mientras que la segunda serie mostró 1,6 mega-años, Y para añadir caos a la confusión, recientes estudios de rastros de circonio del material de KBS indican para este estrato una edad de 3 mega-años !.

Aproximadamente 8 de 10 muestras se descartan para la datación radiométrica en los laboratorios debido a que se encuentran fuera del rango de la edad que “debieran tener” en una fuente dada en la columna geológica. En su libro POTASSIUM ARGON DATING, PRINCIPLES, TECHNIQUES AND APPLICATIONS TO GEOCHRONOLOGY, Dalrymple y Lanphere describen el proceso completo de la datación radiometrica:
“Si la edad argón-potasio de un grupo de rocas concuerda con la secuencia estratigráfica determinada en la base de relaciones físicas de evidencias fósiles, entonces hay una buena probabilidad que las edades radiometricas sean reales …” (pag 197)

Una cosa está aquí clara, cuando los datos radiométricos aparecen en desacuerdo con la edad asignada por los fósiles basados en las suposiciones del evolucionismo, la supuesta edad evolutiva siempre tiene precedencia sobre las fechas radiométricas “absolutas”. Y todavía, los evolucionistas continúan insistiendo en que sus métodos de datación son tan precisos y reales que las fechas siempre salen las mismas cuando se utilizan varios diferentes métodos de datación sobre una misma muestra.

HOMO ERECTUS

La historia del Homo erectus es indudablemente la más débil conexión del escenario evolutivo. Todo ello comenzó poco después de la publicación del ORIGIN OF SPECIES de Darwin, con un médico holandés de nombre Eugene Dubois, que ardía en deseos de encontrar el “eslabón perdido” entre los simios y el hombre. Dubois había sido un alumno de Ernst Haeckel en la Universidad de Jena. Haeckel es bien conocido por su “ley biogenética” que mantiene que cada embrión durante su desarrollo pasa secuencialmente a través de las etapas evolutivas de sus antepasados. Hoy es bien conocido que Haeckel falsificó deliberadamente los datos que utilizó para soportar esa tesis sin sentido.

Jane Oppenheimer en su libro ESSAYS IN THE HISTORY OF EMBRYOLOGY AND BIOLOGY (p.50) dijo:
“el trabajo de Haeckel fué la culminación de los extremos de la exageración que siguieron a Darwin”. “Las doctrinas de Haeckel fueron aceptadas ciegamente y sin ninguna crítica”.

Haeckel había inventado un simiesco hombre llamado Pithecanthropus alalus (hombre mono sin habla) y sugirió que se le podría encontrar en algún lugar del sur de Asia o Africa. Haeckel incluso encargó una pintura de su hombre-mono que apareció con su mujer y su hijo.

Archaic: Homo erectus, Zhoukoudian Skull

 

Modern: Homo sapien, Liujiang Skull

Dubois estaba convencido que podía encontrar al Pithecantropus en Sumatra, y como le falló su intento de conseguir financiación económica del gobierno holandés para su búsqueda se enroló como cirujano en la Armada Real Holandesa con el objetivo de ser destinado a Sumatra. Cuando se encontraba allí, oyó decir que se había encontrado un cráneo fósil en la cercana isla de Java.

Dubois consiguió hacerse con ese cráneo y además encontró otro en el mismo lugar, pero desafortunadamente estos cráneos fosilizados parecían hombres demasiado modernos para ser de interés en la búsqueda de un hombre-mono.

En setiembre de 1891 descubrió un gran diente molar en una cueva en los bancos del río Silver. El siguiente mes descubrió otro diente molar. Un mes más tarde halló la parte superior de un cráneo de simio. Al año siguiente halló un fémur humano a 46 pies de distancia de donde encontró el trozo de cráneo.

A pesar de que al principio Dubois consideró al trozo de cráneo como perteneciente a un chimpancé, tras la correspondencia con Ernst Haeckel, cambió de opinión y declaró que su colección de trozo de cráneo, fémur y dos molares pertenecían a una misma criatura que describió como “admirablemente parecido al prototipo del eslabón perdido”

Aquél eslabón perdido llegó justa a tiempo, cuando la teoría de Darwin estaba bajo el fuego de la crítica debido a la ausencia de formas transitorias entre las clases de animales mayores y especialmente entre el simio y el hombre. Juntando un cráneo de simio con un fémur esencialmente de hombre moderno, e insistiendo que su conglomerado representaba un espécimen, Dubois logró crear un “hombre-mono” al que llamó Pithecanthropus erectus (hombre-mono erguído).

Originalmente aseguró que el estrato en el que estaba trabajado era del plioceno (1 mega-año) pero tras encontrar su “hombre-mono” decidió que realmente era terciario (10 mega-años). Evidentemente esto sucedía antes de la existencia de los métodos de datación “absoluta”.

Cuando Dubois exhibió su Pithecanthropus en Berlín, el distinguido anatomista Rudolph Virchow rehusó incluso presidir el encuentro.

Virchow señaló las características típicamente de simio en el cráneo y además comentó que“el hueso del muslo no tiene la más ligera conexión con el cráneo”.

Pero nada de ello, hizo disminuir el interés del público por el Pithecanthropus y numerosas e imaginativos dibujos artísticos de este “antepasado” del hombre se publicaron para el beneficio de los laicos.

G. K. Chesterton comentó:
“La gente hablaba del Pithecanthropus como de Pitt o Fox o Napoleón. Los reportajes populares publicaban retratos de ello como si fueran retratos de Charles I o George IV. Un dibujo detallado fue reproducido cuidadosamente mostrando hasta el último pelo de su cabeza. Ninguna persona desinformada, mirando ese cuidadoso retrato podría imaginar por un momento, que era el retrato de un pequeño hueso de un cráneo, unos pocos dientes y un fémur”.

Cuando a Dubois le empezaron a incrementar los ataques él comenzó a mantener en secreto todo lo relativo a sus hallazgos fósiles. Se llevó fuera sus fósiles e incluso llegó a esconder alguno bajo el suelo de su comedor. No fue hasta 40 años más tarde cuando reveló el paradero de otros dos cráneos fosilizados humanos que había encontrado en el mismo estrato que el Pithecanthropus.

Unos años después, ántes de su muerte en 1940, Dubois mismo admitió que en su opinión el cráneo de Pithecanthropus era en realidad de un mono gibón grande.

Su reconocimiento, sin embargo, no fue aceptado por los evolucionistas y en esta fecha el Pithecanthropus todavía es considerado el “Homo erectus”. El otro fósil en el grupo del Homo erectus es incluso más enigmático –el hombre de Pekin–.

En 1929, una casi completa parte superior de un cráneo se encontró en una cueva inundada de lodo en Choukoutien, cerca de Pekin. Este cráneo era muy similar al hombre de Java. La cueva fué continuamente excavada hasta el comienzo de la segunda guerra mundial, y fueron encontrados fragmentos de 14 cráneos, 12 mandíbulas inferiores y 147 dientes.

Varios esqueletos de hombres modernos se encontraron en un nivel más alto. Una vez más los fragmentos de huesos de varios lugares fueron juntados para formar un cráneo completo. La mandíbula inferior, por ejemplo, procedía de un nivel 85 pies más alto que el resto de huesos de la cara. Luego se contrató a un escultor para modelar con facciones de mujer al personaje, el resultado fue llamado “Nellie”, un personaje que aparece en muchos libros de texto. Desafortunadamente el cráneo se perdió durante la ocupación japonesa de China en la segunda guerra mundial.Una vez más como en muchas de las otros presuntos hallazgos de homínidos fósiles, fueron hallados numerosas herramientas y evidencias de carnicería y fuego.

Científicos chinos han investigado intensamente Choukoutien, y han encontrado más de mil fragmentos de herramientas de piedra, cráneos fragmentados de más de 100 animales, así como fragmentos de cráneos de 6 Homo erectus.

Los cráneos muestras signos claros de haber sido rotos. Los científicos chinos asumen que el Homo erectus hizo las herramientas y fuegos debido a que no tienen confianza de que existieran Homo sapiens entre 500.000 y 1.000.000 de años !.

Otra vez más, Richar Leaky y sus colaboradores han añadido un capítulo de confusión a la historia. En julio de 1984, un esqueleto fosilizado casi completo de un chico de 12 años, obviamente humano, se descubrió en Lago Turkana en Kenia.

El esqueleto de este muchacho era como el de un humano moderno en todo excepto en algunos pequeños detalles del cráneo, tenía una frente baja y unas unas protuberancias ciliares notables, algo que tampoco es extraño en algunas razas humanas actuales.

Richard Leacky dijo que este muchacho pasaría inadvertido entre una muchedumbre de hoy día. Como este esqueleto humano se encontró en un estrato “datado” en 1,6 mega-años, se le clasificó de acuerdo sólo con el dato de la edad y se le consideró como otro representante de ese enigmático grupo de Homo erectus !.

EL HOMBRE DE NEANDERTHAL"

El hombre de Neanderthal, o Neandertal, es un típico representante de lo que se conoce vulgarmente como hombre de las cavernas. Perteneciente a género Homo, es posible asociarlo con la imiagen de cavernícola más tradicional, pero ¿cuánto sabemos de los representantes de esa especie? ¿Eran más parecidos a nosotros de lo que podamos creer, o bien eran quizás más simiescos de lo que se supone?

Se cree que con una probabilidad grande, los hombres de Neandertal (hombres y mujeres, claro) vivieron en Europa y Asia occidental hará más o menos unos 350.000 años, y que su extinción fue gradual desde hará aproximadamente 50.000 años hasta poco más de hace 30.000, fechas en las que se supone que fueron desapareciendo progresivamemte de Asia y luego, de Europa.

Está bastante esclarecido que los Homo neanderthalienses convivieron quizás por espacio de 15.000 años con los Homo sapiens. Como veis, utilizo mucho “quizás” y “probablemente”, pero es lo que cabe debio a la cantidad enorme de suposiciones hechas a partir de un registro fósil que se muestra claramente insuficiente.Dos grupos independientes de investigadores han logrado analizar y comparar los ADN de un ejemplar de neandertal y de sapiens, y han concluido que las similitudes llegan a alcanzar el 99,5%, mucho más que las similitudes de nuestros amigos los chimpancés y nosotros.

Esto arroja luz a la supuesta humanidad de los neandertales, ya que la diferencia de unos 3 millones de pares de bases de códico genético es una miseria comoparado con los más de 3.000 millones que conforman nuestro ADN. Tengamos en cuenta que las diferencias entre humanos y chimpancés se cifran en torno a los 30-50 millones de pares de bases.

Las diferencias anatómicas entre sapiens y neandertales son claras, en cualquier página en la que se estudien los mismos podemos consultarlas (ojo, se avisa en el artículo al que os hago referencia con respecto a su neutralidad). Cráneo más grueso y con mayor capacidad que la del sapiens, el característico arco superciliar, huesos fuertes y robustos y una gran masa muscular, adecuada para sobrevivir en las condiciones que se supone lo hicieron.

Sin embargo, esas diferencias que tanto podríamos pensar que nos apartan de ellos en la escala evolutiva no lo son tanto desde el punto de vista genético. No es nada, en realidad, lo que nos separa de aquellos seres.El tema de los registros fósiles y de las conclusiones que se saca a partir del análisis y la observación de los restos es muy complicado. El número de muestras de que se dispone en la actualidad en todo el mundo es extremadamente pequeño. No hay prácticamente nada a lo que aferrarse para poder llegar a una conclusión segura y cerrada, y es más el arte de la interpretación y de la imaginación la que nos ofrece las noticias que leemos sin parar acerca de nuestros ancestros. Es más, influye muchísimo en lo que leemos la educación de los investigadores, sus propias creencias y anhelos, y un especialista puede decir blanco con la misma tranquilidad y seguridad que otro puede decir negro." http://www.genciencia.com/paleontologia/la-humanidad-del-neanderthal

Un articulo publicado por infobae (16-11-06),comenta que "La ciencia sigue abriéndose camino en las fronteras del conocimiento. Especialistas concluyeron que al menos el 99,5% del genoma del hombre moderno y del de Neanderthal son idénticos. Los intentos por aclarar todas las preguntas sobre nuestro antepasado"Este artículo artículo continúa dicendo que "los científicos del Energy Joint Genome Institute en Walnut Creek, en el estado norteamericano de California, y del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en la ciudad alemana de Leipzig "vieron salir el sol de la genética en la investigación del hombre de Neanderthal".

Según informó la agencia DPA, en la revista científica estadounidense "Science", Edward Rubin y sus colegas estadounidenses informaron sobre sus avances en el análisis del genoma de nuestros parientes extintos. Svante Pääbo del Instituto Max Planck presentó en la revista británica "Nature" comparaciones de determinados genes del hombre del Neanderthal con el hombre y el chimpancé, nuestro antepasado vivo más cercano.

Los paleontólogos estadounidenses calcularon que el último antepasado común del Homo neanderthalensis y Homo sapiens vivía hace unos 706.000 años. Hace 370.000 años la separación de ambas especies estaba terminada. No obstante, al menos el 99,5 por ciento del genoma del hombre moderno y del de Neanderthal son idénticos. A un resultado similar llegó el grupo internacional encabezado por Pääbo: el hombre de Neanderthal y el hombre moderno se separaron hace alrededor de 516.000 años. Estos científicos reconstruyeron más de un millón de pares de bases de ADN, aplicando una nueva técnica desarrollada por Michael Ronan para la empresa 454 Life Sciences en Branford (Connecticut).

En comparación, el genoma humano consta de más de 3.000 millones de pares de bases. Ambos estudios son contradictorios respecto de una posible cruza del hombre moderno y del de Neanderthal, un tema que es discutido con controversia en la comunidad científica. Mientras los resultados de Pääbo hablan a favor de una cruza, Rubin no halla pruebas para ello. Sin embargo, David Lambert y Craig Millar de la Universidad de Auckland, en Nueva Zelanda, destacaron en un comentario en "Nature" la coincidencia general de ambos estudios, pese a que utilizaron métodos diferentes. Estos avances son indicio de un apasionante desarrollo del desciframiento de la totalidad del genoma del hombre de Neanderthal.

En dos años, Pääbo y sus colegas esperan poder presentar la secuencia completa del genoma del hombre de Neanderthal. Así se podrían determinar con exactitud las diferencias entre el hombre moderno y su pariente que se extinguió hace unos 30.000 años, subrayaron Lambert y Millar. La arqueóloga Bärbel Auffermann, vicedirectora del Museo Neanderthal en la ciudad alemana Mettmann, calificó de "sensacional" el hecho de que Pääbo y sus colegas hayan podido reconstruir en un breve tiempo grandes partes del genoma.

La buena coincidencia que tienen los nuevos datos genéticos con las investigaciones arqueológicas realizadas hasta ahora respaldan los esfuerzos de ambas disciplinas, subrayó Auffermann. Porque también los arqueólogos datan la separación del hombre del de Neanderal en unos 500.000 años.

Pese a ello, Auffermann no quiere sobrevalorar las nuevas publicaciones sobre la investigación del hombre de Neanderatal. El análisis del genoma solo no es suficiente para aclarar las preguntas más candentes sobre el hombre primitivo. Por ejemplo, para determinar el momento exacto de su extinción es necesaria ante todo una mejor datación de los hallazgos óseos disponibles y una comparación con los datos climáticos de esa época.

Solamente todas las disciplinas científicas afectadas juntas estarán en condiciones de componer el mosaico del hombre de Neanderthal, indicó la experta. [10]

A pesar de que el hombre de Neanderthal es el último que analizaamos aquí, éste fué el primer “hombre-mono” que se ha descubierto. Ya hemos visto cómo los paleoantropólogos han intentado convertir a monos en hombres, ahora veremos cómo también intentaron convertir a hombres en monos. La historia comenzó en el valle Neander de Alemania, cuando un maestro de escuela descubrió en 1856 una base de cráneo, dos fémures, dos humeros y otros fragmentos de huesos. Una descripción anatómica cuidadosa llevada a cabo por el profesor Schaafhaunsen determinó que se trataban de restos humanos normales.

Dos años más tarde se encontraron unos cráneos similares en Belgica. Y sucesivamente se fueron hallando porciones de esqueletos tipo Neanderthal en China, norte y centro de Africa, región checoslovaca, Hungría, Grecia y el noroeste de Europa. Al principio no se dio mucha importancia a estos hallazgos, pero con la publicación del ORIGEN OF SPECIES de Charles Darwin, la búsqueda de antepasados simiescos del hombre estaba abierta.

Los darwinistas estuvieron clamando que el hombre de Neanderthal era un hombre con forma de simio, mientras que muchos críticos de la tesis de Darwin, como Virchow, argumentaban que estos individuos eran completamente humanos pero que algo les había hecho sufrir de raquitismo o artritis.

Esta raza de hombres se caracterizaba por arcos ciliares prominentes, frente baja, cráneo estrecho y alargado, mandíbula inferior sobresaliente con mentón corto. También tenían un torso profundo con unos huesos de las piernas muy pesados y curvados con amplias junturas.

En 1908 se encontraron varios esqueletos de Neanderthal en el pueblo de LeMoustier y en La Chapelle-aux-Saints. Todos ellos fueron estudiados por el profesor Boule del Instituto de Paleontología Humana de Paris.

Boule dijo que el grupo de Neanderthal era un tipo inferior mucho más cercano a los monos que a cualquier otro grupo humano.

Boule también pensaba que los Neanderthal eran intelectualmente muy primitivos, y dedujo de ciertas vértebras cervicales que tenían la postura encorvada típica de los monos, además sugirió que sus pies eran de “tipo garra” como los de los gorilas y chimpancés.

Finalmente concluyó que el Neanderthal no podía andar erguido y que andaban de manera torpe. La visión de Boles fue la que prevaleció y fue ampliada por muchos otros evolucionistas hasta la mitad de los años 1950. Un embarazoso hecho sobre el hombre de Neanderthal era que su capacidad cerebral superaba a la del hombre moderno (1600 cc para La Chapelle-aux-Saints).

Boule y otros o ignoraron esto o despreciaron la significación de los 200 cc extra. Uno se pregunta si se habría ignorado esto en el caso de que el cerebro del Neanderthal hubiera sido 200 cc. inferior al del hombre moderno… En 1957 los anatomistas Strauss y Cave examinaron La Chapelle-Aux-Saints y determinaron que el individuo en cuestión sufría de artritis severa, que afectaba a sus vértebras y encorvaba su postura.

La mandíbula también se había visto afectada. El dedo gordo del pie definitivamente no era prensil como Boule clamaba, y la pelvis no era de forma de la de simio.

En sus conclusiones comentaron:
“si él pudiera ser reencarnado y colocado en un calle de New York, adecuadamente bañado, afeitado y vestido con ropa moderna, es muy dudoso que atrajese la atención más que algunos de los otros moradores de la ciudad”.

Hoy día el hombre de Neanderthal está clasificado como Homo sapiens. Pero incluso en el presente ha habido una gran reticencia para permitir al hombre de Neanderthal ser completamente humano.

En la revista Smithsonian publicada en 1975, por ejemplo:
“Por un instante pareció que el hombre de Neanderthal había sido rehabilitado, y se había deslizado hacia la rama principal de la evolución humana, pero la situación aún está candente”.

En una conferencia en la Universidad de Washington en mayo de 1984, pareció arrepentirse de que se hubiera clasificado al hombre de Neanderthal como Homo Sapiens e insistió en que este “hombre” era demasiado primitivo para que se le clasificara así. Olvidandose en esto la irresistible prueba que disponemos de la en cierto modo sofisticada cultura del hombre de Neanderthal.

Sabemos que enterraba a sus muertos, que hizo una variedad de herramientas de piedra, que trabajó las pieles y la lana, y hay evidencias que indican que desarrolló una forma de farmacia, odontología y cirugía. En un artículo en Science (Octubre 1981) fue admitido que el estatus humano del Neanderthal había sido durante mucho tiempo calumniado.

El artículo trataba de un escultor, Jay Matterens que se especializó en encarnar cráneos para pruebas forenses.

Con la ayuda de anatomístas, Matterens, había recubierto de “carne” el cráneo de un hombre de Neanderthal y su resultado obviamente humano había escandalizado a los evolucionistas. Matterens admitió que tuvo que luchar contra sus convicciones a la hora de dibujar lo que las medidas indicaban. El artículo acababa con la conclusión de que: “en la perspectiva de muchos paleoantropólogos, la historia de la evolución humana ha sido fantaseada para adecuarse a necesidades distintas al rigor científico”.

"Yo mismo, sin ser investigador ni querer aparentarlo, puedo opinar que los neandertales son claramente humanos, y claramente podrían ser genéticamente hermanos nuestros. La variedad genética entre todos los habitantes actuales del mundo es mínima, ridícula desde el punto de vista evolutivo, y por eso una variedad del 0,5% podría suponer una gran diferencia para nosotros. Pero sin embargo aceptamos hay quien acepta que venimos del chimpancé, cuando el número de bases diferentes en nuestros ADN es diez veces mayor que con el neandertal.." [11]

CONCLUSION
Parece no existir un fin a la especulación sobre los antepasados bestiales del hombre, y parece que todo el cuidado científico ha sido arrojar estas especulaciones al viento. En 1976 por ejemplo, Dr. Geoffry Bourne, Director del Yerkes Regional Primate Research Center en Emory University declaró que los simios y los simios son en realidad los descendientes del hombre !. El Dr. Bourne basó su opinión en que los fósiles del hombre son anteriores a sus supuestos simiescos ascendientes (Australopithecus y Homo erectus) y que el feto humano guarda cierto parecido al del simio.

En su libro BEYOND THE IVORY TOWER (1970) el anatomista Sir Solly Zuckerman hizo un “ranking” de los varios campos de la ciencia en orden decreciente a su validez científica.

Su orden fue: física, química, biología, ciencia social:
“Nos movemos en sentido contrario al de registrar la verdad objetiva en aquellos campos de la presunta ciencia biológica, como la ESP o la interpretación de la historia de los fósiles del hombre, donde es posible tener una completa fe a cualquier cosa, y donde el creyente ardiente a veces es capaz de creer varias cosas contradictorias al mismo tiempo”.

Dr. David Pilbeam un antropólogo de Harvard parece haber llegado a unas conclusiones similares. En una revisión del libro de Richard Leakey ORIGINS en American Scientist (66:379 May June 1978) dijo que era “un ejemplo claro de nuestro corriente consensuada vista de la evolución humana es la curiosa forma de hacer las dataciones”.

Y concluyó con los siguientes pensamientos:

“Mis reservas no son tanto con respecto a este libro como al asunto entero de la metodología de la paleoantropología. Pese a que la revisión de un libro no es el lugar más adecuado para explicar que quizás generaciones de estudiantes de evolución humana, incluyéndome a mí mismo, han sido empujadas hacia la oscuridad: que nuestra base de datos es demasiado escasa, demasiado escurridiza, para permitirnos moldear nuestras teorías. Más bien las teorías son meros disertaciones sobre nuestra ideología que sobre el pasado. La paleoantropología revela más acerca de cómo los humanos se ven a sí mismos que acerca de cómo los humanos vinimos aquí. Pero esto es herejía”.

A pesar de toda esta debilidad y a menudo carácter acientífico, la evolución humana continuará indudablemente siendo el cuento más popular en toda la leyenda de la evolución de las especies. Cuando Richard Leaky habló sobre evolución humana en el Webster College de St. Louis hace algunos años, docenas de autobuses escolares llevando muchachos en diversos grados escolares llegaron casi una hora antes del comienzo de la charla. Cientos de personas que no pudieron encontrar sitio en el auditorio se arremolinaron en el vestíbulo para escuchar la charla en un sistema PA. Como es tan corriente en el caso de este tipo de charlas sobre la evolución, Mr. Leaky no perdió esta oportunidad para proselitizar las implicaciones políticas, religiosas y sociales del evolucionismo y del origen aimal de los hombres. La familia de simios que se consideren los antepasados del hombre irán continuamente cambiando, como ha sido en el pasado, pero esto no es tan importante para el evolucionismo como lo es el “dogma” central y sus profundas implicaciones — el hombre es un animal–." [12]

"Si bien es posible que existan seres semejantes a nosotros en otros lugares del universo, por el momento no es incorrecto afirmar que los seres humanos razonamos, tratamos de comprender la realidad que nos rodea, intentamos arribar a algunas verdades y creamos características.

Estas y otras características nos permiten decir que el ser es un ser muy peculiar y muy distinto de los demás seres vivos habitan este mundo. Ahora bien, ¿hay algo esencial que nos difiere las otras especies animales o somos simplemente animales más clonados? ¿Qué es lo específicamente humano?

¿Hay alguna propiedad que exista exclusivamente de los demás animales y que permita distinguirlo esencialmente de los demás animales? ¿O las diferencias son duales? Desde los comienzos de la filosofía (hace más de 2.500 años) podemos observar esta preocupación por definir al hombre, por hallar su diferencia específica, es decir, aquello que lo hace ser humano y que lo distingue de los demás seres que habitan la Tierra. A la rama de la que se ocupa de esta cuestión se la llama antropología filosófica.

Actualmente existe también Ia antropología científica se plantea el problema del origen, la evolución y las cualidades de la especie humana. Se ocupa tanto de la dimensión lógica como de la dimensión cultural. Por eso a la antropología científica se la puede dividir en dos grandes disciplinas: la antropología biológica o física, que trata de reconstruir el curso de la evolución humana mediante el estudio de los restos fósiles y la antropología cultural que se ocupa de la descripción y análisis de las culturas del pasado y del presente. Mientras que la antropología biológica se ocupa de las características físicas de los hombres, la antropología cultural estudia las características de las sociedades humanas: relaciones familiares, estructuras de poder, costumbres, tradiciones, lenguaje.

La antropología filosófica, por su parte, atiende a un campo más amplio. Se sirve de los datos proporcionados por los estudios antropológicos no filosóficos para buscar la "esencia" del hombre, para determinar en que consiste la especificidad del ser humano en un mundo que comparte otros seres vivientes y que el ser humano transforma y modifica.

Para algunos filósofos, las diferencias entre los seres humanos y animales son de grado y no de esencia. La comunicación, la construcción de instrumentos, la organización en formas sociales, se encuentran presentes también en otros animales aunque de un modo menos evolucionado.Las transformaciones evolutivas de la especie humana se producen en dos ámbitos: en el ambito del organismo (biología) y en el ámbito de las formas de vida cultura).

Él proceso de hominización consiste en los ambios anatómicos y fisiológicos que se incorporan al patrimonio genético de la especie humana. El proceso e humanización, en cambio, stá constituido por el desarrollo de vida (cultura). Se sabe que hace miles de años que la cultura humana viene desarrollándose sin el registro de importantes variaciones biológicas. Por tal razón, algunos investigadores han sostenido que primero tuvo lugar la hominización y, una vez constituida la especie humana, se fue desarrollando el proceso cultural. Sin embargo, puede afirmarse que la influencia es recíproca. Algunos logros técnicos dan lugar a mutaciones genéticas. Por ejemplo, la tecnología agrícola ha provocado la multiplicación del mosquito transmisor del paludismo, que afecta la frecuencia de los genes. O la explosión de la central nuclear de Chernobyl, (1986), que produjo defectos genéticos en personas expuestas a la radiación y las hicieron proclives a contraer cáncer tiroideo."[13]

El origen de las especies.

"La teoría de la evolución que postuló Darwin tuvo un enorme impacto en el pensamiento europeo de la segunda mitad del siglo XIX. Los principales argumentos de El origen de las especies, que se publicó en 1859 son:

1. Los tipos biológicos o especies no tienen una existencia fija ni estática sino que se encuentran en cambio constante. 2. La vida se manifiesta como una lucha constante por la existencia y la supervivencia.

3. La lucha por la supervivencia provoca que los organismos que menos se adaptan a un medio natural específico desaparezcan y permite que los mejores adaptados se reproduzcan, a este proceso se le llama "selección natural".

4. La selección natural, el desarrollo y la evolución requieren de un enorme período de tiempo, tan largo que en una vida humana no se pueden apreciar estos fenómenos.

5. Las variaciones genéticas que producen el incremento de probabilidades de supervivencia son azarosas y no son provocadas ni por Dios (como pensaban los religiosos) ni por la tendencia de los organismos a buscar la perfección (como proponía Lamarck). Además de este libro, Darwin escribió dos más: Variaciones en plantas y animales domesticados (1868) y La descendencia del hombre y la selección en relación al sexo (1871).La obra de Charles Darwin sentó las bases de la biología evolutiva moderna. Y aunque actualmente se sabe que las especies han evolucionado a lo largo del tiempo, aún no está muy claro cómo ha sucedido esto." [14]

EL DEFENSOR"

Su famoso debate en 1860 con el Señor Obispo de Oxford, Samuel Wilberforce, fue un momento clave en la aceptación más amplia de la evolución, y para su propia carrera.

Allí deslizó su mordaz frase "prefiero descender de un simio antes que de un obtuso como usted".

Wilberforce fue entrenado por Richard Owen, con quien Huxley había debatido sobre si el hombre estaba estrechamente relacionado con los monos. Huxley aceptó lentamente algunas ideas de Darwin, como la del gradualismo, y no estaba muy decidido sobre la selección natural, pero, a pesar de esto apoyó públicamente con todo su esfuerzo a Darwin. Fue instrumental en el desarrollo de la educación científica en Gran Bretaña, y peleó en contra de las versiones más extremas de la tradición religiosa.

Huxley usó el término 'agnóstico' para describir su propia visión de la religión, un término cuyo uso ha sido continuado hasta el día presente, y que trae luz en su demanda de criterio para evidencia en la ciencia. Huxley tuvo poca educación, y se enseñó él mismo casi todo de lo que sabía. Brillantemente, se convirtió en quizás el mejor anatomista comparativo de la segunda mitad del siglo XIX.

Trabajó primero con invertebrados, clarificando las relaciones entre grupos que previamente se les conocía poco. Más tarde, trabajó con vertebrados, especialmente en la relación entre hombre y los monos. Otra de sus conclusiones importantes fue que las aves evolucionaron de losdinosaurios, mayormente, los carnívoros pequeños (Theropoda). Esta idea es apoyada ampliamente hoy en día. Su trabajo en la anatomía ha sido opacado por su apoyo controvertido a favor de la evolución, y por su extenso trabajo público en la educación científica, ambos han tenido un efecto significante en la sociedad británica y alrededor del mundo."[15]

Por el apoyo a ultranza de las tesis de su mentor, el londinense Thomas Henry Huxley (1825-1895) mereció el apodo de buldog de Darwin. Famosa fue su intervención en un debate sobre el libro El origen de las especies en 1860. Después se dedicó a probar el parentesco del hombre con el mono.

EL ENEMIGO
"El 24 de noviembre de 1859, la aparición de El origen de las especies levantó una enorme polvareda. Gran parte de las críticas destructivas fueron producto de una deficiente comprensión, y las más llegaron por parte de aquellos que veían peligrar sus creencias religiosas. Entre los más vociferantes estaba Samuel Wilberforce, el obispo anglicano de Oxford. En un artículo publicado anónimamente en la revista London Quarterly Review en julio de 1860, Wilberforce denunció la obra como "absolutamente incompatible con la Palabra de Dios".

La fecha que pasará a la historia es el sábado 30 de junio de 1860. En la reunión anual de la Asociación Británica para el Progreso de la Ciencia celebrada en Oxford se debatió públicamente sobre el controvertido libro, sin estar el autor presente. En su lugar se encontraba Thomas Henry Huxley, que más tarde recibiría el sobrenombre de bulldog de Darwin.

Entonces tomó la palabra el obispo. Tras exponer con elocuencia sus ideas se volvió hacia Huxley y le preguntó con tono condescendiente: "¿Se considera usted descendiente del mono por parte de padre o de madre?". Cuentan que el aludido susurró a su vecino de asiento, Benjamin Brodie, presidente de la prestigiosa Royal Society: "El Señor lo ha puesto en mis manos". Con parsimonia se levantó, hizo una no menos lúcida defensa de las tesis de Darwin, miró a Wilberforce a los ojos y respondió: "Si tuviera que elegir por antepasado entre un pobre mono y un hombre magníficamente dotado por la naturaleza y de gran influencia, que utiliza esos dones para desacreditar a quienes humildemente buscan la verdad, no dudaría ni un instante. El impacto de sus palabras fue tal que una señora se desmayó en medio de la conmoción general. Darwin, con gran ironía, escribió a Huxley: "¿Es que no tienes respeto por los obispos? ¡Por Júpiter, no lo has hecho nada mal!"."[16]

Un comic. Wilberforce durante el debate Huxley-Wilberforce que fue publicado en Vanity Fair.[17]

TOMAS HENRY HUXLEY, en una impresa de Lock & Whitfield, Londres 1880 o antes.

Thomas Henry Huxley PC, F.R.S. (Ealing, Londres, 4 de mayo de 1825 – Eastbourne,Inglaterra, 29 de junio de 1895) fue un biólogo británico, conocido como el Bulldog de Darwin por su defensa de la teoría de la evolución de Charles Darwin.

Comenta el pastor Antonio Cruz,de nacionalidad española,en un articulo publicado en la revista protestante protestantedigital, que "después de todo este tiempo transcurrido, el ser humano continúa planteándose la misma cuestión. La extensa gama de respuestas que se han dado a lo largo de la historia no parecen, ni mucho menos, haber agotado el tema.

Samuel Wilberforce, el Obispo Anglicano de Oxford hijo de William Wilberforce, el político famoso por abogar en contra de la esclavitud.

Samuel Brillaba en los debates. No solo era teólogo, sino también un naturalista de primera. Había ganado un sobresaliente en matemáticas en sus días de postgrado en Oxford.

Tenía la distinción insólita de ser Profesor de Teología y también Profesor de Matemáticas en dicha Universidad. Conocía la teoría de Darwin a fondo. Incluso había escrito una evaluación del libro que fue publicado en la revista Quarterly Review.

Al leer esta evaluación, el propio Darwin comentó: “Es extraordinariamente hábil; saca con pericia todas las partes conjeturales, y nota con destreza todas las dificultades”.

 

Se organizó un debate en Oxford el 30 de junio de 1860, seis meses después de la publicación del libro. Darwin no pudo asistir, pues estaba enfermo, pero Thomas Henry Huxley, amigo de Darwin y vigoroso defensor de la teoría de la evolución fue el encargado de defenderlo. Imaginad si era acérrimo defensor que se dice que cuando leyó el libro se reprochaba a sí mismo su estupidez por no haber pensado él mismo en ello. Decidió que Darwin, jamás dispuesto a defenderse, necesitaba que le protegieran. Se le llegó a llamar el “perro bulldog de Darwin”.

Por fin llegó el día. En el debate público, el obispo Wilberforce se levantó para hablar ante una sala tensa, abarrotada, después de que oradores preliminares habían aburrido al público durante algunas horas, Wilberforce desató su ofensiva: “El principio de la selección natural es incompatible por completo con la palabra de Dios”. “Es una visión ignominiosa de la Naturaleza”. “Contradice los relatos revelados de la Creación”.

Mirando directamente a Huxley finalizó diciendo:

- Por favor, profesor Huxley, contésteme: ¿Se considera usted descendiente de mono por parte de abuelo o de abuela?

El auditorio prorrumpió en aplausos. Se dice que Huxley murmuró: “El Señor lo ha puesto en mis manos”.

Después de una argumentada defensa miró a Wilberforce a los ojos y respondió:

- Si tuviera que elegir como antepasado entre un pobre mono y un hombre magníficamente dotado por la Naturaleza y de gran influencia, que utiliza esos dones para desacreditar a quienes humildemente ía ni un instante en inclinarme

Las carcajadas fueron largas y sonoras. La esposa del físico David Brewster (famoso por el ángulo de Brewster en óptica), que estaba entre los presentes se desmayó. A la mujer del obispo de Worcester se le oyó decir mientras el auditorio abandonaba la sala: “Confiemos en que [la teoría de la evolución] no sea cierta . Pero si lo es, confiemos que no llegue a ser de conocimiento general”.

Más tarde, al enterarse Darwin le escribió una carta: “¿Es que no tienes respeto por los obispos? ¡Por Júpiter, no lo has hecho nada mal!”[18]

El ser humano es más orangután que chimpancé
"Los seres humanos comparten un ancestro común con los orangutanes, en vez de con los chimpancés, como se pensaba hasta ahora, de acuerdo a la investigación de la Universidad de Pittsburgh y el Museo de la Ciencia de Buffalo.

Según los informes presentados en la revista 'Biogeography', los investigadores señalan como "problemática" la creencia, basada en el análisis del ADN, de que los seres humanos son los más estrechamente relacionados con los chimpancés, que no se mantiene con pruebas fósiles.El profesor de antropología en la Escuela de las Artes y las Ciencias de Pittsburgh y presidente de la Academia Mundial de Arte y Ciencia, Jeffrey H. Schwartz, y el director de ciencia en el Museo de Buffalo, John Grehan, llevaron a cabo un análisis detallado de las características físicas de la vida y los fósiles de los simios y sugirieron que los seres humanos y los orangutanes pertenecen a un grupo separado de los chimpancés y los gorilas.Luego construyeron un escenario de cómo el antepasado común de humanos y orangutanes emigró desde el sureste de Asia -de donde son los orangutanes modernos- hacia otras partes del mundo y se convirtió en una raza de monos ahora extinta y en los primeros seres humanos. El estudio proporciona una prueba más de la relación humanos-orangután que Schwartz propuso por primera vez en su libro 'The Red Ape: Orangutans and Human Origins' ('El simio rojo: los orígenes de orangutanes y humanos').

Además, Schwartz y Grehan analizaron cientos de características físicas citadas como prueba de las relaciones evolutivas entre los seres humanos y otros grandes simios-chimpancés, gorilas y orangutanes. De estas características, el análisis encontró que los seres humanos comparten 28 únicas características físicas con los orangutanes, en comparación con sólo dos características con los chimpancés, siete con los gorilas, y siete con los tres simios (chimpancés, gorilas y orangutanes). Los gorilas y los chimpancés comparten 11 características únicas." [9]

Conclucion:

Hoy, los hombres y las mujeres, seguimos siendo tanto o más problemáticos que en el pasado. Sabemos amar pero no hemos olvidado todavía el odio. Somos capaces de realizar magníficas empresas altruistas y, a la vez, estamos dispuestos a devorarnos como los lobos. Prolongamos nuestra existencia amándonos, reproduciéndonos y apostando por la vida, sabiendo de antemano que estamos destinados a desaparecer de este mundo.

¿Dónde está el secreto de nuestra complejidad? ¿Por qué es tan difícil entender la ambivalencia humana? ¿Será quizás que el hombre es incapaz de conocerse a sí mismo y ser objeto de su propio estudio?Tal ha sido siempre el reto de la antropología, en sentido general, llegar a conocer la esencia fundamental del ser humano. Sin embargo, lo cierto es que no existe consenso. Hay todavía numerosas concepciones de lo que es el hombre.Las diversas soluciones antropológicas configuran un amplio abanico que va desde la más pura animalidad hasta las nociones míticas del superhombre, el hombre-semidiós, pasando por las ideas del hombre-objeto y hombre-máquina.¿Es el ser humano una cosa más en el mundo de los objetos o, por el contrario, estamos frente a una realidad subjetiva, ante un ser personal? ¿Somos una especie zoológica como las otras, del pretendido árbol evolutivo, o existen realmente diferencias cualitativas que nos distinguen de los demás seres vivos? ¿Puede equipararse la mente humana al órgano del cerebro o lo mental supera con creces lo cerebral?.

Las respuestas que se den a todas estas cuestiones configurarán modelos bioéticos distintos y contrapuestos. De ahí la necesidad de transparencia en las ideas previas que debe exigírsele a todo planteamiento ético de la vida.Los pensadores griegos fueron los primeros en maravillarse ante la realidad del hombre aunque éste fuera finito y, por tanto, inferior a las múltiples divinidades que ellos concebían.

Sócrates, por ejemplo, afirmaba que el núcleo principal donde radica el ser humano era, ante todo, su psyché, su alma, conciencia y capacidad para reaccionar. Sin llegar a ser como los dioses podía, sin embargo, relacionarse con ellos ya que poseía inteligencia, habilidad, experiencia y conocimiento. Tal noción de psyché se gestó en un ambiente religioso-mistérico propio del mundo griego arcaico y tenía ya, por tanto, matices de lo divino.

Más tarde fue Platón quien teorizó acerca de la relación alma-cuerpo, señalando que ésta era el centro inmaterial responsable de la facultad para conocer que posee el ser humano. De manera que el hombre se empezó a entender como una realidad dualista. De una parte el cuerpo físico, material y perecedero; de otra, un alma etérea e inmortal.Estas concepciones antropológicas se fusionaron después con doctrinas cristianas y gnósticas, haciendo que muchos religiosos entendieran el cuerpo como auténtica “cárcel del alma”.

Aristóteles retomó esta misma relación alma-cuerpo para empezar a hablar del hombre como persona, como ser personal. Sus ideas al respecto tuvieron una enorme influencia en la evolución del pensamiento occidental." [19]

El pastor Antonio Cruz,biólogo,escritor y profesor español, cree correctamente "que hay suficientes motivos lógicos para concluir que los hechos observados apoyan el diseño inteligente de la creación y no su aparición mediante procesos naturalistas ciegos o carentes de intención."

Muchos intelectuales han dicho que el siglo XIX, fue el siglo de la muerte de Dios, haciéndose eco de las palabras del filosofo Nietzche y del movimiento filosofico "la muerte de Dios" Para otros, Darwin, consciente de ello o no, "había matado a Dios. Es posible que hasta el día de hoy muchos estén convencidos de tal afirmación. " [20]

Yo me pregunto,como matar al Dador de la Vida. Es verdad que los romanos, a instancias de los judíos del siglo I de neustra era,dieron muerte al Cristo, pero ¡Dios lo resucitó de entre los muertos y ascendido a lso cielos, está sentado en autoridad cósmica sustentando los designios del Universo!

Como matar a aquel que es el Alfa y la omega, el principio y el fin de todas las cosas? ¡Absurdo!, grita mi alma a todas voces.

"Dios continúa siendo la explicación final al enigma del universo y la vida, como confirma la ciencia actual libre de prejuicios. Dios no ha muerto, el que murió fue Darwin y aunque sus teorías han llegado hasta nuestros días, lo cierto es que pronto asistiremos también al funeral de las mismas."[21], dice Antonio Cruz.

O al menos a una posible variedad de cosmovisiones. Seguro que la concepcion materialista del mundo continuara por un buien timpo mas, no sabemos hasta cuando. Pero creo que las investigaciones se bifurcarán hacia alguna forma de evolución dirigida e inteligente, dada la imposibilidad de explicar el paso de bestia a persona por parte de la ciencia sin atribuirlo a alguna forma de inteligencia superior.Deuda que tienen pendiente con la sociedad desde hace 150 años, luego de haber proclamado a los 4 vientos que la teoria de la evolucion era un hecho comprobable,lo cierto es que sin atibuir los cambios a una mente todopoderosa, se hace totalmente imposible.Ya hay muchos cientificos que hablan de una recociliacion entre la ciencia y la fe.

Entre ellos Francisco Ayala, Francis Collins y otros. También continúa vivo Richard Dawkins,conocido cientifico evolucionista, filosofo y ateologo combativo,procurando biologizar nuestra sociedad, enseñando formas de racionalismo extremo a los niños de los ateos.Sabemos, como bien dice Antonio Cruz, que cada persona "tiene su propia versión del mundo y su propia filosofía de vida, incluso aunque a veces no sea consciente de ello. El ser humano, desde los días de Job, siempre se ha preocupado por descubrir la verdad y vivir de acuerdo a ella. Las distintas visiones que existen del mundo, se pueden analizar y criticar según cómo respondan a las preguntas básicas del ser humano." [22]

Antonio Cruz cita al conocido escritor norteamericano Charles Colson, quien es su inspiradora obra, Y ahora... ¿cómo viviremos?, reduce esta preguntas a cuatro: "La primera tiene que ver ante todo con la identidad, ¿de dónde venimos y quiénes somos? La segunda se interesa por la historia, ¿qué es lo que ha sucedido en el mundo? La tercera tiene que ver con las posibilidades de modificar las cosas, ¿qué podemos hacer para solucionarlo? Y la última se refiere al comportamiento, ¿cómo debemos vivir?" [23]

"El mayor desafío al que estamos asistiendo hoy los cristianos es el conflicto entre dos visiones opuestas del mundo: por un lado el teísmo, por otro el naturalismo. El teísmo es creer que hay un Dios trascendente que creó el universo, mientras que el naturalismo afirma que las causas naturales, por sí solas, son suficientes para explicar todo lo que existe.El naturalismo,es la visión del mundo que predomina hoy en nuestra sociedad occidental,dice Antonio Cruz, "en base al cual se ha forjado una cultura poscristiana, posmoderna y posmoralista. Una cultura cuyos principios fundamentales se basan en que Dios no existe, sólo existe la naturaleza que podemos ver. No hay Revelación que valga, cada cual debe buscar su propia verdad. La vida no tiene propósito pues sólo somos “accidentes cósmicos surgidos del barro”. Estas ideas conducen al relativismo moral: Si Dios no ha hablado, que cada cuál se construya su propia moral y viva como quiera pues todo es relativo. Lo correcto no es lo que diga la Biblia, sino lo que funcione mejor (el llamado utilitarismo). Aquello que resulte útil al ser humano es siempre lo bueno; lo que sea inútil, lo que no sirva para nada, puede abandonarse o desecharse. " [24]

Estas cuatro preguntas que hemos citado,son como bien explica Antonio Cruz, "como un bisturí que nos permite diseccionar todas las filosofías e ideologías de este mundo. Desde los libros de texto de las escuelas y universidades, hasta el pensamiento que hay detrás de ciertos programas de la televisión. Cualquier tema que analicemos, desde la familia a la educación, desde la política a los asuntos científicos, del arte a la cultura popular, la sociología, la bioética, todo está empapado por la solución que se dé a tales incógnitas." [25]

Todo está impregnado de esta filosofía evolucionista, el llamado evolucionismo social, que insiste en afirmar dogmaticamente que el hombre es una bestia o que por que provenimos de un antecesor común, las conductas de la naturaleza consideradas como normales para los animales, pueden o deben ser imitadas por los humanos.

Antonio Cruz, nos da un analisis a estas cuatro preguntas principales que contraponen los principios naturalistas a los del cristianismo.

Uno de los más populares predicadores del naturalismo, el ya fallecido Carl Sagan, desde su famosa serie Cosmos, se apresuró a responder que: “Somos hijos del cosmos [...] porque el cosmos es todo lo que existe, existió o existirá jamás”.

Según él, el universo sería el producto de fuerzas ciegas sin un fin determinado.

¿Puede llamarse a esto ciencia? ¿Cómo es posible demostrar tal afirmación?

El naturalismo puede presentarse como ciencia, mediante cifras y datos, pero es una religión que se está enseñando por todas partes, a los niños y a los adultos. El debate no es entre la Biblia y la ciencia, sino entre religión y religión, entre naturalismo y cristianismo. Por una parte la visión naturalista nos dice que el universo es el producto de la casualidad. Por la otra, la visión cristiana afirma que fuimos creados por un Dios que nos ama y tiene un propósito para nosotros.

El naturalismo afirmaba hasta hace poco que la materia del universo era eterna, que no se podía crear ni destruir, y que, por lo tanto el cosmos no había sido creado. Esa materia empezó a cambiar al azar, en algún momento indeterminado, y originó por evolución todas las galaxias, estrellas y planetas del universo, así como a todos los seres vivos de la Tierra, incluido el hombre.

Más tarde, Darwin vistió esa idea con su teoría de la selección natural de las especies biológicas. Un proceso ciego, sin meta u objetivo final, pero capaz de originar por casualidad, la inmensa diversidad de seres del universo.El cristianismo, basado en la Revelación bíblica, afirma por el contrario que la materia no es eterna, sino que fue creada por Dios, igual que el tiempo y el espacio.

Dios creó el universo con un propósito inteligente, con un objetivo final, y calculó con suma precisión cada ley natural y cada detalle importante para vida.Resulta que en las últimas décadas, la ciencia ha cambiado su manera de entender el origen del universo, acercándose más a los planteamientos de la Biblia.

Después de haber sostenido durante siglos que el universo y la materia eran eternos y que, por lo tanto, no necesitaban de un Creador, hoy se ha encontrado evidencia de que tuvieron un principio en un tiempo finito, justo como decía la Biblia. La idea de la creación ya no es sólo una cuestión de fe religiosa.

Como confiesa el físico agnóstico, Paul Davies:

“El Big Bang es el lugar en el universo donde hay espacio para que aún el materialista más tenaz, admita a Dios”. (Davies, 1988b)

Pero no sólo se cree que hubo un gran comienzo, sino que además la ciencia está reconociendo últimamente, que la estructura física del universo ofrece asombrosa evidencia de propósito y designio. Se ha propuesto el llamado principio antrópico, que afirma que la estructura del cosmos es exactamente la que debe ser para que haya vida y vida inteligente. La asombrosa cantidad de coincidencias cósmicas que hacen posible la vida en la Tierra (como su órbita precisa, la temperatura adecuada, su distancia al Sol, la estructura del átomo de hidrógeno, la forma molecular del agua, etc.), ¿se deben al azar o a un designio inteligente? Esto preocupa hoy a físicos y astrónomos porque comienza a parecer que las leyes de la física fueron calibradas exquisitamente desde el comienzo para la creación de la vida humana. La ciencia abre hoy la puerta a la fe en el Dios Creador.[26]

¿Qué podemos decir del origen de la vida y de su evolución posterior según propone el darwinismo? "Al dia de hoy, ni se ha creado vida en el laboratorio, ni se conoce cuál podría ser el motor de la evolución, si es que ésta se ha producido. Las mutaciones y la selección natural al azar no crean nada nuevo. La inmensa mayoría de tales mutaciones son letales o perjudiciales para los individuos que las presentan. Las especies biológicas cambian hasta un cierto límite que no pueden cruzar.

Hay una gran diferencia entre microevolución y macroevolución. Los órganos y funciones “irreductiblemente complejos” no permiten interpretar su origen por medio del darwinismo. La realidad de las lagunas fósiles y la debilidad de las teorías que pretenden explicarlas se ha puesto de manifiesto.

De todo esto puede deducirse que la teoría de Darwin no es ciencia, sino filosofía naturalista disfrazada de ciencia. Desde ningún rincón de la verdadera ciencia actual, se puede descartar o negar que la naturaleza sea el producto de la mente creativa de un Dios inteligente.

La doctrina bíblica de la creación sigue siendo el primer elemento de la visión cristiana del mundo, el fundamento sobre el cual se edifica todo lo demás.

La pregunta más difícil de responder por parte de los cristianos es la del origen del mal en el mundo. Si Dios es sabio, bueno y todopoderoso, ¿por qué permite el mal, el sufrimiento y la injusticia? ¿Por qué a la gente buena le pasan cosas malas?

La Biblia dice que Dios nos amó tanto que nos otorgó la dignidad singular de ser agentes morales libres, criaturas con capacidad de tomar decisiones, de elegir entre lo bueno y lo malo. Sin embargo, pero el ser humano eligió mal, prefirió su autonomía moral antes que su dependencia de Dios. Y mediante tal elección, mediante tal rechazo del camino divino, el mundo quedó abierto a la muerte y a la maldad. Esta catástrofe moral es lo que la Biblia llama caída.Es decir, que parte de la responsabilidad del mal recae directamente sobre la raza humana.

No todo el mal es culpa del hombre. Antes de él ya existía un mal que el Génesis simboliza en la serpiente. Pero, desde luego, el ser humano es responsable desde el instante en que le da la espalda a Dios y pretende ser autosuficiente. El problema de esta explicación no es que sea difícil de entender, sino que a la gente no le gusta. Porque implica a cada ser humano. La idea de pecado parece dura y hasta degradante para la dignidad humana. Por eso muchos pensadores, a lo largo de la historia, la han desechado.En el siglo XVIII, Rousseau, elaboró su mito de la sociedad culpable, afirmando que en estado natural la naturaleza humana es buena, pero las personas se vuelven malvadas sólo cuando las corrompe la sociedad.

Mas tarde, en el s. XIX, el padre de la psicología, Sigmund Freud, diría también que el ser humano no era malo, simplemente se comportaba con arreglo a los impulsos primitivos que le proporcionaba esa parte del cerebro, más antigua y animal, que aún le quedaba de cuando era todavía un primate. Pero que ya evolucionaría y mejoraría moralmente. Ideas como éstas han llevado, por ejemplo, a ver a los criminales como impotentes víctimas de las circunstancias.

Hoy es frecuente oír decir a sociólogos y educadores que la culpa de la delincuencia la tiene la pobreza y otros males sociales, que la responsabilidad del crimen está fuera del criminal o que las personas no están en la cárcel porque lo merezcan. Es evidente que el ambiente que rodea a muchos delincuentes influye negativamente sobre ellos, pero no todos los que viven en ese ambiente delinquen.

El hombre es hombre precisamente porque puede hacer elecciones moralmente significativas. Pero negando el pecado y la responsabilidad moral no se va a mejorar la sociedad, sino que se le resta significado a las decisiones y acciones humanas. Se roba dignidad a las personas y no se solucionan los problemas humanos." [27]

"La aparición de «El origen...» provocó una durísima contestación por parte de comunidades científicas y religiosas. Las sátiras y caricaturas empezaron a menudear en los periódicos y revistas de la época.

El teólogo Charles Hodge acusó a Darwin de negar la existencia de Dios al definir a los humanos como el resultado de un proceso natural en lugar de una creación de Dios. Hasta Henslow, que le recomendó para el «Beagle», renegó de su antiguo alumno y amigo.

El año pasado, la Iglesia anglicana dio un giro: «Charles Darwin: 200 años después de tu nacimiento, la Iglesia de Inglaterra te debe una disculpa por malinterpretarte y por haber animado a otros a no comprenderte. Tratamos de practicar la antigua virtud de «fe buscando la comprensión» y confiamos en que esto suponga una reparación».

Sin embargo, un sondeo reciente publicado por «The Daily Telegraph» revela que más de la mitad de los británicos cree que la teoría darwiniana no puede explicar la complejidad de la vida en la Tierra y tiene que haber intervenido un «diseñador» inteligente. El pulso entre el creacionismo y la evolución sigue vigente. Y probablemente no concluya hasta el fin de los tiempos." [28]

EXPLICACIÓN DEL HECHO EVOLUTIVO DESDE LA ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA

 

Espiral cronológica del curso de la historia de la Tierra La escala del tiempo viene dada en millones de años (Según J. Bogen.)

La explicación del origen del hombre, meramente descriptiva, dada desde la antropología biológica, no pretende ir más lejos que dar cuenta de los pasos evolutivos y cómo se han ido sucediendo.

Si pensamos el hecho evolutivo en conjunto e intentamos encontrar la respuesta al porqué del mismo, ya estamos dentro del campo del saber filosófico. Nos preguntamos por el todo y insumos su último fundamento o su sentido último.

Desde esta perspectiva también el científico como hombre se plantea problemas que van más allá del mero dato, respondiendo al ¿por qué? y ¿para que? de esta complejidad creciente en la historia de la vida, que ha terminado en la existencia humana.

Fundamentalmente existen dos tipos de hipótesis que, respetando los hilos de las ciencias positivas, responden a ambas preguntas: hipótesis del azar o hipótesis teleonómicas

La Hipótesis del azar

Cuando se utiliza la palabra azar es necesario distinguir dos tipos de sucesos que solemos atribuir al mismo: azar estadístico y azar filosófico.1. Azar estadístico: Se denomina así al suceso producido por una interferencia de causas, cuyo encuentro hemos provocado nosotros, pero que nos resulta imposible medir como actúa cada una de ellas en la aparición del misino. Únicamente podemos calcular la probabilidad de que se produzca ese suceso. Este tipo de azar se da en los juegos de dados, cartas, etc.

2. Azar filosófico: Cuando un suceso acontece por una interferencia de causas que nadie ha provocado, su encuentro se atribuye a la «casualidad». Al no tener explicación y ser imposible su medición, decimos que se ha producido una forma azarosa o casual. Este es propiamente el verdadero azar.

Jacques Monod.

Así, por ejemplo, la teja que se cae «casualmente» sobre la cabeza de la persona que en ese momento pasa por la calle.

El proceso de la mutación es atribuido a este tipo de azar. Cualquier radiación o agente mutágeno al incidir en la esquema del ADN de un ser vivo, provoca una alteración en el mismo que hace imprevisibles sus resultados. Los científicos están de acuerdo en afirmar que la variabilidad en ese individuo no tiene nada que ver con su futura adaptabilidad al ambiente.

Hipótesis teleonómicas
Se dice que un proceso es teleonómico cuando presenta una aparente intencionalidad, esto es, cuando se da evidencia de un diseño o aparece dirigido a ciertos fines.

La teleonomía puede ser interna, cuando resulta de un proceso natural. Los biólogos que defienden esta explicación se basan en el poder directivo de la selección natural, que actúa escogiendo entre la variabilidad de las poblaciones. Su acción es continuada y ciega, pero consigue que las poblaciones vayan estando sucesivamente mejor adaptadas al seleccionar los individuos más favorables para esa situación concreta.

La mutación carece de teleonomía, pero la selección natural posee una teleonomía interna, ya que no es impuesta desde fuera del sistema.Para el materialismo dialéctico —dentro de la teleonomía interna— la materia es concebida activamente y originadora del espíritu (hombre), que, su vez propicia una transformación de la sociedad hacia la sociedad sin clases (materialismo histórico.)

La teleonomía externa es aquella que resulta de la actuación intencionada de un agente determinado. Esta hipótesis conocida también con el nombre de finalismo se fundamenta en que el hecho evolutivo aparece (cfr. leyes de la evolución y cuadro sobre la evolución cronológica de las especies) como un proceso ordenado, congruente, irreversible, que va de lo menos perfecto a lo más perfecto.

Todo ello parece indicar la existencia de una inteligencia capar de dar explicación al mismo. En el proceso evolutivo la única inteligencia aparece al final, el hombre, lo que hace imposible que pueda dar razón de k precedente. De ahí la necesidad de un agente exterior al proceso habiendo dado la información necesaria a la materia y energía primeras (creacionismo), permitiese que siguiendo unas leyes se llegase evolutivamente a la aparición del ser humano.La exposición de las diferentes hipótesis replantea el problema de las opciones filosóficas. La racionalidad de las diferentes respuestas, por supuesto no sometidas al criterio de la verificabilidad, es lo que explica que en torno de las cuestiones que plantea el hecho evolutivo existan desde el punto de vista filosófico defensores de hipótesis finalistas y no finalistas. Como en otros problemas que aparecerán en el temario, cada hombre, en función de las razones que adopte, tendrá que realizar su propia opción.

Por tanto, sabemos que las mutaciones se producen azarosamente, pero, por qué en este animal y no en otro; o por qué unas prosperan y otras no; o por qué en el conjunto se va dando un avance; son preguntas que quedan sin respuesta.

Una variante de esta hipótesis del azar, sería el situarlo al principio del universo. Este mundo es una de las posibles combinaciones de los átomos y desde el comienzo se formó casualmente la que posibilitó un universo en continuo avance. Dada la combinación inicial, ya todo acontece mecánicamente."[29]

Pedro Pozas, con el chimpancé Kika /P.P.

Proyecto Gran Simio [30]

«Nos avergonzaremos del trato a los primates como lo hacemos de la esclavitud»

Proyectos en África
El Proyecto Gran Simio mantiene distintas iniciativas en las selvas donde habitan los grandes primates. En el Congo, los socios realizan programas de protección y sensibilización. Cerca del Parque Nacional de Borunga, hábitat natural de los gorilas de montaña, promueven las briquetas, unas máquinas prensadoras hechas de material reciclable como papel o ramas que fabrica combustible compacto.

De esta forma, dice Pedro Pozas, «no sólo evitamos la destrucción de las selvas de los gorilas, sino también que niños y mujeres tengan que desplazarse kilómetros para recoger leña, al tiempo que creamos puestos de trabajo».

En el Parque Nacional de Tai, en Costa de Márfil, la organización realiza con ayuda de ciudadanos nativos un censo de la población de chimpancés. Aquí se han descubierto los monos «cascanueces», que utilizan un par de piedras para abrir las nueces, «como lo hacían los hombres primitivos».

El Proyecto Gran Simio está respaldado por entidades y particulares de treinta paíes, entre ellos científicos como la primatóloga inglesa Jane Goodall o su compatriota el etólogo Richard Dawkins, autor del libro «El gen egoísta». En España, el grupo tiene 450 socios.

El Proyecto Gran Simio (PGS) es una organización de ámbito internacional que lucha para que determinados «derechos morales fundamentales» que hoy en día son exclusivos de los seres humanos se extiendan también al resto de grandes simios: los chimpancés, los gorilas, los bonobos y los orangutanes.

Se trata de crear una «comunidad de iguales», en la que todos sus miembros disfruten del derecho a la vida, la libertad individual y la prohibición de tortura. La propuesta de esta asociación de crear una ley de protección de grandes simios, que causó un gran revuelo en su día al equiparar, según sus detractores, al Hombre con el mono, fue admitida a trámite por la comisión de Medio Ambiente del Parlamento español el pasado año, pero aún sigue aparcada.

Mientras espera una resolución, Pedro Pozas, director ejecutivo del PGS en España, continúa con su campaña en favor de unos seres «que son homínidos, pertenecen a nuestra misma familia».

-¿Cómo justifican su propuesta de una comunidad de iguales?

-Hay numerosas investigaciones científicas que admiten que los grandes simios tienen conciencia de sí mismos. Se reconocen en los espejos, son capaces de aprender un lenguaje de signos, pueden sentirse tristes por la pérdida de un amigo, experimentar la soledad… Saben mentir como los seres humanos y tienen sentido de la planificación.

-¿Hacen planes de futuro?

-Sí. El chimpancé Coco del antiguo zoo de Valencia planificó su huida. Se mantuvo sin comer fuera de su habitáculo hasta que los cuidadores abrieron las puertas, algo que sabía que hacían cada día, y se escapó, aunque al final fue abatido por la Policía. Hay otro caso en un zoo de Estocolmo en el que un chimpancé se dedica a recoger piedras por la mañana para luego tirárselas a los visitantes por la tarde. Se sabe de otros ejemplares que roban herramientas, como por ejemplo alicates, y las usan a escondidas. Está demostrado que tienen la capacidad intelectual de un niño de tres o cuatro años.

-Perdone, pero yo tengo una sobrina de esa edad y no acabo de ver el parecido…

-Eso es porque no has estado cerca de un chimpancé. El día que llevé a mi hija pequeña a ver una cría de mono fue increíble. Se cogían de la mano, jugaban, corrían juntas… Cuanto más pequeños sean los bebés humanos y los chimpancés más cercanos se sienten. Conectan perfectamente.

-Pero, ¿de verdad cree que un gorila tiene la misma importancia moral que un ser humano?

-A ver… También tienen su importancia moral. Si en África encontráramos un neanderthal, ¿qué haríamos? ¿Lo expondríamos en un zoo? Eso pasa exactamente con los grandes simios. La diferencia es que unos son fósiles y los otros están vivos. Con mayor motivo necesitan protección.

-Sin embargo, experimentamos con monos, los cazamos para hacer ceniceros con sus manos…
-Tanto el tráfico de especies como la experimentación son una barbaridad. Hay formas más baratas, seguras y eficaces para experimentar. Ahí está el tejido humano y los métodos informáticos. El último caso conocido es el de 42 chimpancés que han sido abandonados en Austria después de servir durante años como cobayas para pruebas de hepatitis y sida. Se les debería dar una vida digna.

-Tampoco están de acuerdo con los zoológicos.
-Tampoco. El 80% de los zoos españoles que acogen chimpancés están en pésimas condiciones: suelos de cemento, barrotes, jaulas de cristal…. Allí no deberían procrear, porque lo hacen en esclavitud. Son meros objetos económicos. Algunos ejemplares se venden a otros zoos aunque con ello se rompan sus lazos familiares, que los tienen. Además, luego es imposible reintroducirlos en las selvas tropicales. Nosotros estamos a favor de crear en España santuarios para primates, áreas donde puedan vivir en buenas condiciones. Hoy día está más protegido un perro que un chimpancé.

La Teoría De La Evolución Es El Mayor Fraude Científico De Toda La Historia

Esto ha sido corroborado por numerosos científicos, filósofos, médicos, etc. etc.
Uno de ellos, el Dr. Colin Paterson, director jefe de Paleontología del Museo Británico de Historia Natural, al dirigirse a los asistentes de un congreso en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, dijo lo siguiente:
“Una mañana al despertar, de repente caí en la cuenta que había estado trabajando en este tema de la evolución durante veinte años y no sabía nada sobre ello de lo que pudiera estar seguro. Fue una verdadera revelación darme cuenta que alguien pudiera estar engañado durante tanto tiempo. Les hice una simple pregunta a varios “expertos” de la evolución:

“¿Puede decirme algo que sepa con seguridad sobre el tema que llevamos tanto tiempo estudiando, cualquier cosa que sepa con certeza?”

Les hice esta pregunta a los miembros del Seminario Evolucionista Morfológico de la Universidad de Chicago, así como a mis colegas del Museo de Historia Natural.

Por un buen rato nadie respondió, hasta que al final uno dijo:
“Yo sí sé una cosa: Que no debe enseñarse en el Bachiller.”

El profesor Louis Bounoure, director del Centro de Nacional de Investigación, dijo:

“La evolución es el cuento de hadas de los adultos. Esta teoría no ha aportado nada al avance de la ciencia. Es inútil.

El Dr. T. N. Tahmisian, del Atomic Energy Comisión, declaró:

“Los científicos que se dedican a enseñar que la evolución es un hecho, son grandes farsantes y las historias que cuentan podrían convertirse en el engaño más grande de toda la historia.”

Esto es debido a la falta de ética que invade toda la sociedad y a los intereses creados. La Biblia nos lleva advirtiendo de estas cosas desde el principio.

“para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagemas de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error.” Efesios 4:14

“A fin de conocer el misterio de Dios y de Cristo, en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y el conocimiento. Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas.” Colosenses 2:2-3

¿De donde viene este engaño?

“Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, EL CUAL ENGAÑA AL MUNDO ENTERO.” Apocalipsis 12:9

Así que ya lo saben. El engaño procede del enemigo de Dios, Satanás, pero usa a los hombres que están ciegos espiritualmente, para engañar a los demas ciegos. De todas formas, la Biblia dice:

“Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.” Romanos 1:20

Notas

0. Dicc. Nelson (e-sword)

1. D.R.A.E.

2. W.t.conner, p.67, cit en f.ureta, el. De teol.cr. p,111-112

3. J. Gresham Machen, Visión cristiana del hombre, p. 124, ed. El estandarte de la verdad

4. http://www.autopoiesis.cl/?a=6

5.www.harunyahya.es/.../el_atlas/el_atlas_07.php

6. Filosofia. Gustavo Schujman, Aique grupo editor,2006.

7.www.harunyahya.org/.../evoluc08.html

8. www.harunyahya.org/.../evoluc08.html

9. www.sindioses.org/.../mentiras/mentiras05.html

10. Télam, http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=286813&IdxSeccion=

11. http://www.genciencia.com/paleontologia/la-humanidad-del-neanderthal

12. http://www.conoze.com/doc.php?doc=489

13. http://www.redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/act_permanentes/

historia/histdeltiempo/mundo/prehis/t_teoesp.htm

14. WIkipedia, Thomas Henry Huxley

15.Ibid

16. http://cniescamposytorozos.110mb.com/1bach/

EL%20PADRE%20DE%20LA%20EVOLUCI%D3N.doc.

17. http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=39862

18.http://www.historiasdelaciencia.com/?p=81

19. http://www.protestantedigital.com/new/nowleernoticiaDom.php?r=229&n=13947

20 http://www.protestantedigital.com/new/nowleernoticiaDom.php?r=282&n=13247

21. Ibid

22. Ibid

23. Ibid

24. Ibid

25. Ibid

26. Ibid

27. Ibid

28. http://www.abc.es/hemeroteca/historico-08-02-2009/abc/Nacional/darwin-viaje-a-la-luz-de-la-evolucion_912982819150.html

29. Libro de Filosofia

30. JUDITH DE JORGE | MADRID Actualizado Lunes, 06-07-09 a las 17:18

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